Una comezón frecuente es el síntoma por excelencia que tu perro está infestado de las odiosas pulgas y no depende de la cantidad de pulgas, siendo suficientes sólo un par para que tu mascota la desarrolle.

La persistente comezón del perro o gato puede ocasionarles algunas heridas en la piel, además de perder pelo, que pueden infectarse con otro tipo de bacterias que están al acecho.

La comezón de tu mascota puede tener uno o varios de síntomas como son el enrojecimiento anormal de la piel, heridas por el rascado, pérdida de pelo, incremento anormal de secreción de sebo en la piel, engrosamiento de la piel, infecciones bacterianas en folículos pilosos, anemia y pérdida de peso.

Ante cualquiera de estos síntomas debes acudir con el veterinario de tu mascota para que inicie de inmediato el tratamiento que acabe con estos visitantes indeseables.

Cabe indicar, que existen más de dos mil especies de pulgas, pero son tres las que atacan a las mascotas y al hombre: Ctenocephalides felis o pulga del gato, que afecta a perros y gatos por igual; Ctenocephalides canis, la del perro, que sólo afecta a perros; y, Pulex irritans, que prefiere al ser humano.