Luis Reyes, el campeón de Freestyle Football que escapó de casa para representar a Perú y no puede ir al Mundial

Pese a ser tetracampeón nacional y a tener logros en Latinoamérica, Luis Reyes está por perderse un Mundial. Su mamá ya se endeudó una vez para comprarle boletos, pero esta vez la situación es más difícil.

Luis Reyes
Luis Reyes comenzó en el Freestyle a los 14 años. Cuatro años después, se convirtió en campeón nacional. | Fuente: Luis R - Freestyle Football

Ropa interior, zapatillas, dos shorts y otro par de polos. No entraba nada más. Era una mochila pequeña y debía quedar espacio para la pelota. La pelea con mamá, lejos de desmotivarlo, lo había convencido: iría a Curitiba como sea.

Luis Reyes tenía 19 años y llevaba cinco dedicándose al Freestyle Football. A su ‘viejita’, la única encargada de velar por él y sus dos hermanas, no le importaba que el menor de sus hijos sea dos veces campeón nacional de ese deporte, ella necesitaba que la apoye con ingresos.

“No vas”, le había dicho. Pero él ya lo tenía decidido. Sabía que debía contribuir en casa, pero su sueño era representar a Perú fuera del país. Y lo haría.

El siguiente torneo latinoamericano era en Brasil. Buscó el mapa en Internet y determinó la ruta que seguiría: iría en bus a Cusco y luego, de la misma manera, cruzaría la frontera con Bolivia.

Llegó a la ciudad imperial con 40 soles, una maleta y mucho, muchísimo frío, pero no pudo hacer más que ponerse el short encima del pantalón, acercarse a algún semáforo y empezar a dominar el balón, algo que, tiempo atrás, le habría resultado imposible.

 

Las batallas consisten en tres rondas de un minuto cada una. Cada participante tiene 30 segundos para mostrar sus trucos. | Fuente: Luis Reyes

Desde cero

Un esguince de segundo grado en la pierna derecha lo obligó a usar yeso. Tenía 14 años y era delantero en la categoría ‘96 de Cantolao, pero tenía que darse un descanso por la lesión. A esa edad, claro, le costaba entenderlo. Por eso, como no podía hacer goles, decidió mejorar aquello que más le costaba: el dominio de la pelota, en casa y con la pierna enyesada.

Al inicio, le costaba hacer tres dominaditas seguidas, pero, tras un mes de práctica, alcanzó las 20 ininterrumpidas. Su mejora coincidió con el descubrimiento de Touzani Around The World, un freestyler peruano al que vio en un canal de televisión internacional mientras hacía zapping. De inmediato, se dirigió a una cabina de internet, buscó videos, memorizó los trucos y empezó a imitarlos. Nunca más volvió a una cancha.

Luis Reyes es cuatro veces campeón nacional.
Luis Reyes es cuatro veces campeón nacional. | Fuente: Luis R - Freestyle Football

Shows callejeros

En Cusco, ya con dos campeonatos nacionales, empezó a mostrar su talento en los semáforos. Tenía el sueño claro, pero no tanto las posibilidades. Trabajaba todo el día para comer, hospedarse y ahorrar para la bolsa de viaje, pero pocas veces llegaba con más de cinco soles al día siguiente. No le alcanzaba para lavar su ropa y dormía con el mismo jean sucio. Pero todo valdría la pena. El sacrificio, pasar hambre, no hablar con nadie y el frío. Todo valdría la pena.

Mientras él pensaba cosas positivas para continuar, la comunidad de Freestyle en Perú había publicado su foto como persona desaparecida. Y en Lima, la Policía lo buscaba. Él había contactado a su ‘viejita’ para hacerle saber que estaba bien, pero mamá es mamá, y esa comunicación no le bastaba.

“He sacado un préstamo y te daré el dinero para que vayas a Curitiba a participar”, fue lo que le dijo ella la siguiente vez que hablaron. Se irían ambos en avión. Solo le pedía que vuelva a casa. “Me dijo que regrese, que descanse, que mañana iniciaría, me daría buena alimentación y no haría nada además de entrenar”, cuenta él ahora, dos años después de su primer viaje.

El torneo lo ganó Ricardinho Chahini, el entonces campeón mundial. Le siguió Luis, quedando en segundo puesto de Latinoamérica en un torneo en el que, si no fuera por mamá, no habría competido.

Dos meses después, y nuevamente gracias a su ‘viejita’, se convirtió en el primer peruano en llegar al Mundial más importante de ese momento, en República Checa. Los siguientes viajes los realizó con apoyo de su familia, gente buena que se cruzó en camino y los ahorros que consigue gracias a eventos y Maestros del toque, su academia de Freestyle Football, pero cada vez es más difícil.

 

Sus logros

Por mérito propio, ganó el Redbull Street Style y consiguió un viaje para competir en Miami. Sin embargo, su participación en el próximo Mundial de República Checa peligra no por falta de talento, sino por falta de pasajes. Las ideas para recaudar fondos se acaban y el tiempo le juega en contra… como si ser cuatro veces campeón nacional no fuera logro suficiente.

“Estoy en una etapa complicada. Tengo lo necesario para entrenar, pero si algo se me rompe no tengo como reemplazarlo. Yo trabajo para viajar y en los viajes me va muy bien. Solo pido boletos para llegar en una semana al torneo. Yo veo cómo mantenerme en el país haciendo shows callejeros, pero necesito los boletos para representar a Perú y seguir subiendo en el ranking mundial”, dice.

Actualmente ocupa el puesto 20 en ese ranking. Para ser un freestyler de élite necesita estar entre los 16 primeros, y eso solo se consigue sumando puntos que otorgan las competencias internacionales.

“Al año hay tres torneos en los que todos tenemos derecho a participar: el nacional, el latinoamericano y el abierto mundial. Por ganar el nacional, ya tengo 100 puntos. Si ganara el mundial, tendría 400 puntos más. En 2018, con 190 puntos alcancé el Top 20”.

Ir al latinoamericano también lo ayudará. Pero llegar a Quito, ciudad en la que se realizará la siguiente edición, es mucho más factible que ir a Europa. “Quiero ir para convertirme en Freestyler de élite y ayudar al Freestyle en el Perú. Le he prometido a los chicos que me pondré  la bandera al hombro”, admite.

Sin retribución

Ya no piensa en jugar fútbol en una cancha. No lo hace ni en sus ratos libres. Lo evita porque puede ocasionarle alguna lesión, y él debe cuidarse para representar a Perú, una patria a la que sirve, y –siente- no le retribuye el esfuerzo. “Compites y te apoya solo la familia, te sientes olvidado. Llegas a tu país y ni siquiera tienes para comprarte zapatillas, porque no hay forma de costear esas cosas”, cuenta.

Tetracampeón nacional -tres veces absoluto y una de Sick 3-, subcampeón latinoamericano en 2017 y tercer puesto en 2018, actual número uno de Perú y recientemente ganador del torneo de Redbull. Pero, en el caso de Luis, nada de eso parece bastar. Si su ‘viejita’ pudiera, seguro, llamaría una vez más al banco, pero no se puede vivir de préstamos. Mamá es mamá, pero también humana.

Contacto: 937010993