Por: Adrián Michelena
Desde Argentina 

Toronto 2015 entregó muchas lecciones que Perú deberá apuntar si quiere estar a la altura de las circunstancias.  Porque muchas veces, el dinero no garantiza eficacia. Los canadienses dejaron el listón bien arriba, ya que organizaron unos Juegos monstruosos, en líneas generales; pero fallaron en detalles que sí hacen a la cuestión. 

Por ahí, justamente, pasará el desafío del país incaico, en hacerse fuerte en aspectos que no tienen que ver con el poder económico.

La designación de Lima 2019 como sede de los Panamericanos representa una vuelta atrás en la política de organizar las competencias en ciudades de primer mundo. Desde Santo Domingo 2003, que los Juegos no se realizaban en un país sin grandes pergaminos a nivel deportivo. Difícil será para Lima igualar lo de Río 2007, Guadalajara 2011 y ni que decir de Toronto 2015, sin embargo, los canadienses fallaron en cuestiones que los limeños sí podrán atender, si es que existe una planificación adecuada del Comité Organizador junto a la Organización Deportiva Panamericana.

Desde el vamos, la inversión no garantiza calidad: en Toronto se invirtieron 709 millones de dólares en la construcción de la Villa Panamericana y 542 millones en las 32 sedes y subsedes, de las cuales 10 eran nuevas. Pero no pudieron resolver un pequeño gran problema: casi que se olvidaron de los deportistas a la hora de planificar. 

Como vendieron las sedes a los gobiernos locales, las distancias se hicieron largas y agotadoras para los atletas. En el caso del judo, los atletas tenían que hacer entre 3 y 4 horas diarias de viaje hasta Mississauga para ir a entrenarse. Una locura.

Hubo errores inadmisibles como el frío que imperó en los gimnasios, hecho que motivó las quejas de los jugadores de vóleibol, en Exhibition Centre, y de los ciclistas, en el velódromo de Milton, de hecho, el medallista olímpico argentino Walter Pérez apuntó que por las bajas temperaturas en la pista, la carrera se hizo mucho más lenta. 

Además, algunas de las construcciones, que eran de lujo, quedaron en deuda. La pista de patín carrera por no tener forma de óvalo nunca hubiera podido estar homologada por la Federación Internacional. Y el béisbol se jugó alejado de Toronto, en una cancha de tribunas tubulares.

¿Puede Lima equiparar lo de Toronto?

El error radica en la pregunta; porque suena descabellado pensar en competir con una organización mayúscula. De hecho, estos Juegos fueron los más parecidos a los Juegos Olímpicos que jamás se hubiesen realizado, según precisaron los deportistas.

Además, Lima tendrá una desventaja: su inicio, programado para el 26 de julio de 2019, coincide con el verano con los países del hemisferio norte, casualmente los que mejores competidores tienen como Estados Unidos y Canadá. De modo que es de esperar que los deportistas de élite desistan de la excursión por el sur y prefieran seguir compitiendo en sus países, o en el verano europeo.

Aún así, Lima ya sabe de qué tomar nota si quiere tener una ceremonia digna de recordar. Un Panamericano nada tiene que ver con un evento de clausura del Rally Dakar... Será cuestión de hacer bien los deberes en estos cuatro años.