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Defensores de los derechos de los animales han expresado su indignación por un procedimiento quirúrgico que se lleva a cabo para que los perros no ladren mucho.

Se trata de la desvocalización canina, una operación para extirpar las cuerdas vocales del perro, tras la cual el animal en lugar ladrar sólo puede emitir un murmullo.

La operación -que requiere someter al perro a anestesia general- parece ser el último recurso de algunos dueños de perros que se ven amenazados con quejas de vecinos por el "ruidoso animal".

La desvocalización canina está prohibida en el Reino Unido y en otros países europeos, a menos que se requiera por razones médicas o terapéuticas.

Pero en varios estados de Estados Unidos sí se practica, particularmente en sitios donde cada vez más contratos de arrendamiento establecen una cláusula que prohíbe "mascotas ruidosas".

Los críticos afirman que el procedimiento es "inhumano" porque está destruyendo el principal sistema de comunicación del perro.

El procedimiento, al parecer, se ha practicado durante décadas, pero en años recientes ha sido muy criticado por la nueva generación de veterinarios y los defensores de animales.

Tal como informa el diario The New York Times, el año pasado los servicios de emergencia de la ciudad registraron 6.622 quejas por perros ruidosos. Y en los complejos de viviendas subvencionadas del estado está prohibido tener perros grandes como Rottweilers y razas semejantes.

Existen soluciones para quienes desean tener mascotas en las grandes ciudades y no desean molestar a los vecinos con un animal ruidoso.

Los expertos dicen que el animal debe tener una forma de canalizar su energía, y para ello no basta con correr en el jardín. Lo mejor, dicen, es llevarlo a una larga caminata o a un largo paseo al parque.