Fotografía referencial - Egipto
Fue la madre de las menores quien denunció el hecho ante las autoridades. | Fuente: Flickr

Egipto. El padre de tres menores de edad las convenció de llevarlas a una clínica con el supuesto de aplicarles un tratamiento para prevenir la COVID-19, pero terminaron siendo sometidas a la mutilación genital femenina. Este hecho la llevado a la Fiscalía pública egipcia a someter a juicio al padre y al médico, pues esta práctica es ilegal desde el 2008.

De acuerdo con el diario El Mundo, la autoridad forense ha confirmado que las tres menores sufrieron la intervención ilegal, por lo que el padre y el médico han sido enviados ante un tribunal penal. Ambos se enfrentan a entre cinco y siete años de prisión.

Las niñas fueron las que informaron a su madre –divorciada del padre– de la situación que sufrieron, por lo que fue ella quien denunció el hecho a las autoridades, según indicó el Ministerio Fiscal en un comunicado al que tuvo acceso el medio ABC.

"Me alegra escuchar que hay más casos que llegan hasta los tribunales y que la justicia está adoptando pasos muy positivos hacia la penalización de la mutilación genital femenina", declaró Suad Abu Dayyeh, investigadora de la organización Equality Now al diario El Mundo. “Dicho esto, me apena que haya aún gente practicando la mutilación”, agregó y recordó el caso de Soheir, una niña de 13 años que murió a consecuencia de la ablación.

Una de cada cinco mujeres mutiladas reside en Etiopía, Nigeria o Indonesia, a pesar de que la práctica está prohibida en la legislación islámica. Sin embargo, la tasa de adolescentes de entre 15 y 17 años ha caído del 74% en el 2008 al 61% del 2014. No obstante, esta práctica religiosa todavía se realiza en al menos 92 países. "Me gustaría poder ver un mundo sin mutilación genital femenina", confiesa Suad.