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El Poder Judicial iraní ahorcó hoy a dos hombres al parecer acusados de participar en las protestas postelectorales que sacuden Irán desde hace siete meses y que han sumido al país en la peor crisis política y social que sufre desde la fundación en 1979 de la República Islámica.

Los reos, identificados como Mohamad Reza Ali Zamani y Arash Rahmanipour, fueron ahorcados al amanecer en el patíbulo de una prisión de Teherán, según la agencia de noticias local Mehr.

"Ali Zamani y Rahmanipour eran dos de las once personas que han sido condenadas a muerte por diferentes secciones del Tribunal Revolucionario por su implicación en actos en contra de la Revolución, especialmente el día de Ashura", explicó la fuente.

La información apareció esta misma mañana envuelta, no obstante, en algunas dudas y contradicciones sobre los delitos de los que ambos estaban acusados y sobre la fecha en la que fueron detenidos y juzgados.

La televisión estatal por satélite PressTv aseguró que ambos habían sido acusados de participar en un atentado terrorista perpetrado en 2008 en la ciudad meridional iraní de Shiraz, en el que perdieron la vida trece personas y más de 200 resultaron heridas.

La cadena detalló que tanto Zamani como Rahmanipour habían sido acusados, igualmente, de pertenecer al movimiento opositor en el exilio "Asociación Monárquica" y de Mohareb (enemigo de Dios), un delito que la jurisprudencia islámica que se aplica en Irán castiga con la pena capital.

La agencia de noticias estudiantil Isna, la primera en divulgar la noticia, aseguró igualmente que ambos formaban parte de un grupo de once personas condenadas a muerte por participar en los disturbios, nueve de las cuales están aún pendientes de la decisión del tribunal de apelación.

Estos nueve habrían sido arrestados durante las masivas manifestaciones populares que desde hace siete meses se repiten contra la controvertida reelección del presidente, Mahmud Ahmadineyad, que la oposición reformista considera fruto de un "fraude masivo".

Todos ellos han sido acusados de conspirar para derrocar el régimen, pertenecer al grupo de oposición en el exilio Muyahidin Jalq (que Teherán considera terrorista), y de ser enemigos de Dios, explica la fuente.

-EFE-