El ex diputado colombiano Sigifredo López, liberado por las FARC tras casi siete años en cautiverio, temía morir "secuestrado, amarrado a un árbol y quemado".

Así lo admitió López en el marco de un pormenorizado relato sobre la muerte de sus once compañeros de cautiverio, el 18 de junio del 2007, luego de ser secuestrados en abril del 2002.

El político reveló también que se enteró de la muerte de los once diputados del suroccidental departamento del Valle del Cauca al sintonizar en la selva una emisora.

Precisó que un mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lo apartó del grupo de rehenes, al considerar que había sido "grosero" con sus guardias.

Fue entonces llevado a un lugar distinto del mismo campamento, lejos de sus compañeros, y atado con "una cadena de camión", según denunció.

"Me la pusieron en una de las manos. Me amarraron a una palma", señaló López, quien confesó que "dormía encadenado y atado a un árbol y a dos metros de unas tinas con gasolina, y junto a guerrilleros que fumaban".

Temía entonces, insistió, en que "sería terrible morir secuestrado, amarrado y quemado".

El ex rehén, el último político de la lista de canjeables de las FARC, respondió a periodistas en la sede de la Gobernación del Valle del Cauca, flanqueado por su esposa e hijos, el gobernador Juan Carlos Abadía, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, y la senadora Piedad Córdoba.

Sigifredo López, asimismo, es el último de los seis secuestrados liberados unilateralmente por el grupo insurgente esta semana.

Antes, el domingo pasado, fueron entregados a la senadora Córdoba tres policías y un soldado, y el martes el ex gobernador del central departamento del Meta Alan Jara.

Texto y Foto: EFE