La contaminación atmosférica se disparó este jueves en Nueva Delhi, capital de la India, al día siguiente de Diwali, la gran fiesta de las luces hindú, y sus tradicionales millones de petardos.

Al alba, una bruma tóxica envolvía los monumentos emblemáticos de la ciudad, como la Puerta de India o el Fuerte Rojo y dificultaba la visibilidad. En la calle se veía a personas con mascarilla en la cara para protegerse.

A las 08:00 a.m. (hora local), la embajada estadounidense en Nueva Delhi registraba una concentración de partículas finas (PM2,5) superior a 1,000 microgramos por metro cúbico de aire, más de 40 veces superior al límite de 25 recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda evitar superar los 25, como promedio diario.

Una nube tóxica

"Por unos momentos de diversión, la gente está dispuesta a poner en peligro al planeta. Es una locura", lamentó Pranav Yadav, un estudiante de 19 años mientras se dirigía al metro con la boca tapada por una mascarilla. "A este ritmo todos los niños de Nueva Delhi padecerán enfermedades respiratorias".

Parte de la sociedad india niega la contaminación atmosférica o parece resignarse, en un país de 1,250 millones de habitantes donde a menudo el crecimiento económico se hace a expensas del deterioro del medio ambiente.

Para intentar limitar la degradación de la calidad del aire con motivo de la fiesta de las luces, el Tribunal Supremo indio sólo autorizó en la capital la venta de petardos considerados "limpios". Y limitó su uso a una franja horaria, entre las 20h y las 22h del miércoles. Unas restricciones que parecen haber surtido poco efecto.

Fervor religioso

La policía de Nueva Delhi abrió varias investigaciones por infringir las prohibiciones. Según Sunil Dahiya, de Greenpeace India, el fervor religioso de Diwali fue más fuerte, una vez más, que el peligro que representa la contaminación para la salud pública. La gente "piensa que como la polución es alta todo el año un día de fiesta no marcará una gran diferencia".

La contaminación del aire es especialmente devastadora para los niños, según un estudio reciente de la OMS. Cada año, mata a unos 600,000 menores de 15 años en el mundo. En esta época, el frío y la ausencia de viento transforman a Nueva Delhi en una "cámara de gas", según la expresión usada por las autoridades locales.

En 2015, la contaminación atmosférica, terrestre y acuática provocó 2,5 millones de muertes en India, según un estudio publicado en la revista científica The Lancet. 

(Con información de AFP)


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