El joven afgano Nayibullah Zazi se declaró culpable ante un juez de Nueva York de los cargos que se le imputaban por querer atentar con bombas caseras en esta ciudad y por los que podría ser condenado a cadena perpetua.

Nayibullah Zazi, de 25 años, estaba acusado de conspirar para utilizar bombas contra personas o propiedades estadounidenses, para cometer asesinatos en un país extranjero y de suministrar apoyo material a Al Qaeda, según detalló hoy el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

"Entre otras cosas, Zazi admitió que trajo explosivos TATP (peróxido de acetona) a Nueva York el 10 de septiembre de 2009, como parte de un plan para atacar el sistema de metro de Nueva York", explicó ese departamento en un comunicado.

El 19 de septiembre de 2009 agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) detuvieron en Denver (Colorado) a Zazi, al que se acusó de conspirar para llevar a cabo atentados en Nueva York con bombas caseras.

Según las autoridades estadounidenses, este joven y otros cómplices no identificados compraron "cantidades inusualmente grandes" de peróxido de hidrógeno y productos de acetona que podían utilizarse para fabricar explosivos.

Zazi se declaró hoy culpable ante el juez que lleva el caso, Raymond Dearie, de dos delitos que conllevan penas máximas de cadena perpetua y un tercero que podría suponer quince años de prisión.

Según las autoridades, en la vista "Zazi reconoció que acordó con otras personas viajar a Afganistán para unirse a la insurgencia talibán y luchar contra Estados Unidos y las fuerzas aliadas".

"Gente de Al Qaeda los entrenó sobre diferentes tipos de armas y les pidieron que volvieran a Estados Unidos y dirigieran operaciones suicidas. Ellos aceptaron", aseguró el Departamento de Justicia, que añadió que Zazi incluso debatió con líderes de esa agrupación sobre posibles objetivos de los atentados, incluidos los trenes del metro de Nueva York.

Las autoridades sostienen también que Zazi "tomó notas detalladas durante su entrenamiento y luego se las envió a sí mismo por correo electrónico para tener acceso a ellas cuando volviera a Estados Unidos. Además, suministró dinero y ordenadores a Al Qaeda".

A su regreso a Estados Unidos, y siempre según lo relatado por las autoridades, Zazi se instaló en Denver y en junio de 2009 comenzó los trámites para comprar el material que necesitaba para fabricar los explosivos.

El 10 de septiembre llegó en automóvil a Nueva York, donde se reunión con sus cómplices con la idea de montar las bombas que pretendían hacer explotar en el metro durante el fin de semana siguiente.

Al darse cuenta de que sus actividades estaban siendo investigadas, se deshizo de los explosivos y volvió a Denver, donde fue detenido el 19 de septiembre.

"Esta fue una de las amenazas terroristas más serias a nuestro país desde el 11 de septiembre de 2001 y sin los esfuerzos combinados de las fuerzas de seguridad y de inteligencia podría haber sido devastadora", aseguró en el mismo comunicado el secretario de Justicia, Eric Holder.

Añadió que "este intento de ataque fue real, estaba en marcha y habría sido mortífero. Pudimos frustrarlo gracias a un cuidadoso análisis de nuestros agentes de inteligencia y una intervención inmediata de las fuerzas del orden".

"La declaración (de culpabilidad) es un avance importante en esta compleja investigación y responde a la dedicación y duro trabajo de los agentes y oficiales asignados al grupo de trabajo de lucha contra el terrorismo en Nueva York y Denver", afirmó el director adjunto del FBI, John Pistole, en el mismo comunicado.

EFE