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El futuro reactor atómico EPR, concebido por el grupo francés Areva, tendrá que ser rectificado por defectos en sus sistemas de seguridad, según las autoridades de control nuclear de Francia, Finlandia y el Reino Unido, lo que podría causar nuevos retrasos en las tres unidades que se construyen.

A las consecuencias de ese dictamen de las tres autoridades de seguridad nuclear, hecho público ayer, se sumó hoy el anuncio efectuado por el diputado ecologista francés Yves Cochet, quien dijo que su grupo pedirá la creación de una comisión de investigación y que se pare los trabajos del EPR que se construye en Flamanville, en la costa normanda francesa, hasta que no se resuelvan los problemas.

La Autoridad de Seguridad Nuclear de Francia (ASN) y sus homólogos de Finlandia (STUK) y el Reino Unido (HSE) subrayaron en su informe que el programa informático que controla el pilotado habitual de la central no cumple los requerimientos, en particular en caso de incidente.

La cuestión más delicada es que la parte del programa dedicada al funcionamiento habitual y la que se activa en caso de incidente son demasiado dependientes, con lo que se plantean dudas sobre si el complejo atómico quedaría fuera de control en caso de que la primera fallara.

Areva respondió horas después con un comunicado de tono muy diplomático en el que insiste en que "trabaja estrechamente con las autoridades" de los tres países en los que se construye un EPR (Finlandia, Francia y China) "para comprender cómo su modelo puede responder a las diferentes problemáticas locales".

El grupo francés también insistió en que los trabajos suplementarios que se perfilan con este dictamen no acarrearán nuevos retrasos a los que ya lleva acumulados, pero la eléctrica finlandesa que va a explotar la central que se construye en ese país, TVO, ha hablado de la posibilidad de que se necesiten seis meses más para finalizar el complejo atómico de Olkiluoto.

Hasta ahora, los tres años de retraso en Olkiluoto han obligado a Areva a establecer una provisión en sus cuentas de 2.300 millones de euros.

Las dificultades del sistema nuclear francés no se limitan en este momento al futuro EPR, sino que las actuales centrales funcionan a un nivel de rendimiento excepcionalmente bajo, ya que ayer se supo que 18 de los 58 reactores del país están parados por diversas razones, lo que obliga a importar electricidad y no se descartan apagones parciales en las próximas semanas.

El parón de esos 18 reactores tiene que ver para algunos con las operaciones de mantenimiento habituales (normalmente deberían ser seis en esta época del año), a lo que se ha sumado la inactivación de otros en los que hubo en los últimos meses huelgas de sus trabajadores.

En Francia alrededor del 80 por ciento de la electricidad generada es de origen nuclear y, si en las próximas semanas llegara una ola de frío que disparara el consumo, las importaciones podrían ser insuficientes para responder a la demanda en los picos, lo que plantea el riesgo de apagones parciales. EFE