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El presidente Barack Obama, que hizo causa durante toda su campaña electoral de querer ser el mandatario de la "transparencia" en la Casa Blanca, decidió que su participación en un partido benéfico con las estrellas de la NBA para soldados heridos fuese a puertas cerradas.

El mandatario ordenó que no se le permitiese el acceso al sitio del encuentro a los periodistas que siguen a diario la información en la Casa Blanca, y los dejó plantados a las afueras de un gimnasio dentro de Fort McNair, una instalación militar en Washington, cercana a la residencia presidencial.

Obama organizó el domingo un equipo de ensueño informal integrado por estrellas del baloncesto profesional de la NBA en activo y también retirados para que juntos ofreciesen un espectáculo a los soldados heridos que llegan desde Iraq y Afganistán.

Entre las estrellas que acudieron al llamado del presidente, un seguidor del deporte de la canasta y admirador de los Bulls de Chicago, su ciudad adoptiva, estuvieron el alero LeBron James y su nuevo compañero de equipo, los Heat de Miami, el escolta Dwyane Wade.

También se les unió el alero Carmelo Anthony, amigo de ambos jugadores, junto a otras figuras de la NBA, a las que acompañaron leyendas como Bill Russell y Magic Johnson, ambos miembros destacados dentro del Salón de la Fama.

Además, el presidente también invitó para el partido a Maya Moore, del equipo femenino de los Huskies de la Universidad de Connecticut.

Obama, de 49 años, que permaneció dos horas dentro del gimnasio donde se disputó el partido, no permitió a los periodistas su acceso y el argumento que dio luego el Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, fue que el presidente quería "simplemente" jugar.

Su decisión de hacerlo a "puerta cerrada" no permitió que los periodistas diesen a conocer al mundo sus cualidades atléticas, aciertos y problemas a la hora de enfrentarse a las grandes estrellas de la NBA, tampoco cual fue el resultado final del partido amistoso.

EFE