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El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, defendió las medidas de ajuste del Ejecutivo e instó a los franceses a invertir y a trabajar más para evitar que el país llegue a encontrarse en la situación de Grecia o Portugal.

En un discurso desde el departamento de Ardennes, región obrera del noreste del país desde la que acuñó el eslogan "trabajar más para ganar más" durante la campaña electoral de 2007, el jefe del Estado insistió en esa consigna "si se quiere mantener a Francia como quinta potencia mundial".

"No podemos quedarnos al margen de los cambios. Francia no puede limitarse a contemplar su pasado y su patrimonio. Hay que trabajar más e invertir más. No es una cuestión de izquierda o de derecha, de la mayoría o la minoría, sino de sentido común", indicó.

El mismo día en que el ministro del Presupuesto, François Baroin, anunció la decisión de congelar el sueldo de los funcionarios en 2012, por segundo año consecutivo, como una de las medidas para cumplir los objetivos de lucha contra el déficit público, Sarkozy defendió la necesidad de esforzarse y de ahorrar.

"Nuestro país tiene un presupuesto deficitario desde hace 35 años, y ha llegado la hora de que lo solucionemos. No fui elegido para que Francia acabe en la situación de Grecia, Irlanda, Portugal o incluso Estados Unidos. Debemos ahorrar", se justificó el presidente.

A un año de las próximas elecciones presidenciales, y en un momento en que su popularidad alcanza mínimos históricos y en que las clases populares le recriminan no haber cumplido sus promesas electorales, Sarkozy recordó: "En época de crisis estamos obligados a apretarnos el cinturón".

"El mayor riesgo es el inmovilismo. Hemos tenido que responder a la crisis con ciertas medidas. (...) Imaginen la catástrofe que supondría para Francia encontrarse en la situación de Grecia", aseguró desde uno de los lugares que constituyó una etapa clave en la anterior campaña presidencial.

"Todo el mundo, todas las capas sociales, deben esforzarse. Hace falta absolutamente que disminuyamos nuestro gasto público", dijo Sarkozy, apenas un mes después de que se anunciara que el déficit público de Francia fue del 7 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2010, cinco décimas menos que en 2009.

Al mismo tiempo, el presidente apoyó la propuesta gubernamental de que las empresas con dividendos paguen una prima de hasta 1.000 euros a cada trabajador como forma de repartir de forma más equitativa los beneficios de las compañías.

"Compartir el valor de la empresa esuna cuestión central. (...) Cuando hay una recuperación es normal que los asalariados a quienes se les ha pedido un esfuerzo durante la crisis se beneficien de ella. Es un principio sobre el que no cederé", subrayó en referencia a una medida que podría derivar en una propuesta de ley antes del verano.

"No todas las reformas son buenas, pero el principio de que tenemos que ahorrar y trabajar más es puro sentido común", recalcó en ese discurso que según los medios galos estaba dirigido a reconquistar al electorado obrero.

-EFE