Fidel Castro, que durante casi medio siglo dirigió el destino de Cuba, cumple este sábado 85 años en un país que se ha acostumbrado a tenerle presente pero retirado del poder y como testigo de la "actualización" del socialismo emprendida por su hermano, el presidente Raúl.

Castro encabezó la revolución que derribó el 1 de enero de 1959 al dictador Fulgencio Batista y se mantuvo como líder indiscutible de la misma hasta que el 31 de julio de 2006 una grave dolencia intestinal lo alejó de todos sus cargos, que fueron asumidos por su hermano menor, Raúl Castro.

En febrero de 2008 dejó de ser oficialmente el presidente y en abril pasado fue sustituido también por su hermano como primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), el último cargo de máxima responsabilidad que formalmente todavía ocupaba.

Muchos en la isla se preguntan todavía sobre el verdadero rol y alcance de la influencia de un Fidel Castro que insiste en que solo es un "soldado de las ideas".

"Mientras tenga fuerzas para hacerlo, y afortunadamente se encuentra en plenitud de su pensamiento político, desde su modesta condición de militante del partido y soldado de las ideas, continuará aportando a la lucha revolucionaria y a los propósitos más nobles de la Humanidad", ha señalado Raúl Castro.

El general Castro (80 años) quiere sacar a Cuba de la penuria que arrastra desde hace décadas con un plan que supone una tímida apertura a la iniciativa privada, el adelgazamiento del aparato estatal y la eliminación de subsidios paternalistas que instauró su hermano.

El exilio y la disidencia interna han criticado que son ajustes muy limitados y que no se impulsen en la isla cambios políticos y avances en materia de derechos humanos, sociales y civiles.

Raúl Castro ha insistido en dejar claro en numerosas ocasiones que el verdadero inspirador de esos ajustes y del cambio de mentalidad que necesita el país siempre ha sido Fidel.

Aunque retirado del poder, el "líder histórico" de la revolución sigue presente en la vida de los cubanos a través de las sentencias de sus discursos, las distintas efemérides revolucionarias que se conmemoran casi a diario en Cuba, las "reflexiones" que publica o las imágenes suyas que todavía pueden verse en calles y carreteras.

Nacido el 13 de agosto de 1926 en Birán, un pueblo humilde situado en el norte de la provincia oriental de Holguín, Fidel Alejandro Castro Ruz es uno de los siete hijos del segundo matrimonio de Ángel Castro, un emigrante gallego que prosperó a la sombra de las multinacionales norteamericanas de los años 30.

En 1953 ante el tribunal que le condenó por el fracasado asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, su primera acción armada contra Batista, Castro dejó como tarea a la Historia la obligación de juzgarle con una frase que lleva el sello distintivo de su personalidad: "Condenadme, no me importa, la Historia me absolverá".

Castro comenzó la batalla de Sierra Maestra (1956-1959) tras "el naufragio" del Granma (según lo describió el Che Guevara), en el que desembarcó en Cuba procedente de México acompañado de 81 hombres.

El joven abogado que se enfrentó a Batista en una guerra desigual supo aprovechar el descontento social generado por aquella dictadura y ganarse el apoyo popular.

Creó su propio modelo para Cuba: un comunismo caribeño alimentado de marxismo-leninismo, con base nacionalista legada por José Martí y aliñado de sus propias aportaciones.

El régimen resultante se ha mantenido por décadas arropado por un eficaz aparato de seguridad que mantiene a raya a los disidentes y una sólida red de organizaciones de masas.

A Fidel Castro no le apartaron del poder ni los Estados Unidos, su máxima obsesión, ni la caída del bloque soviético hace dos décadas o la gravísima crisis económica en que quedó sumida Cuba: solo la enfermedad le obligó a retirarse.

Defensores y detractores coinciden en que su carisma y su habilidad política para transformar los fracasos en victorias han sido decisivos para la longevidad del sistema.

Fidel Castro introdujo en la isla reformas sociales, educativas y sanitarias sin comparación en América Latina en la época y colocó a Cuba en el mapa internacional.

En vísperas de su rotunda victoria en Bahía de Cochinos, en 1961, declaró "socialista" la revolución y abrazó a la URSS para asegurar la subsistencia del país, mientras crecía su enfrentamiento con Washington.

Con la caída del bloque soviético en los años noventa, decretó el "periodo especial", una economía de guerra en tiempos de paz que obligó a Cuba a abrirse al turismo y al dólar.

A principios del siglo XXI, cuando parecía obligado a profundizar la apertura, encontró en el presidente venezolano, Hugo Chávez, un aliado dispuesto a utilizar su petróleo para ayudarle.

Precisamente una de las últimas ocupaciones de Fidel Castro está siendo vigilar la evolución de su pupilo político tras el tumor cancerígeno que se le detectó el pasado junio en Cuba, donde ha vuelto dos veces en las últimas semanas para recibir quimioterapia. EFE