El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, evitó dar detalles sobre su salida del país el próximo miércoles tras la investidura de Porfirio Lobo como presidente, aunque señaló que "hay muchas posibilidades" de que los hondureños le vean.

"No tengo detalles porque eso lo está manejando el Gobierno entrante, que es el que ha asumido un compromiso con los gobiernos de Centroamérica", dijo Zelaya.

No obstante, Zelaya, que permanece encerrado desde hace cuatro meses en la Embajada de Brasil, dijo que "hay muchas posibilidades" de que el pueblo hondureño le pueda ver antes de abandonar el país, sin precisar de qué forma.

Lobo llegó a un compromiso la semana pasada con el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, por el que el miércoles, tras asumir el poder, otorgará un salvoconducto a Zelaya para que salga de Honduras junto al mandatario dominicano.

Zelaya, derrocado el 28 de junio del año pasado por los militares, subrayó que debe salir del país "para que se implemente el proceso de la justicia hondureña y poder regresar".

"Aquí mientras los jueces y magistrados sean adversarios políticos, que lo que están es inmiscuidos en algún complot contra el Estado de derecho (y) no hay justicia, entonces no me puedo someter a una justicia que no existe", agregó Zelaya, contra el que se presentaron cargos políticos y penales tras el golpe de Estado.

Zelaya también opinó sobre el ingreso hoy en un hospital del presidente de facto, Roberto Micheletti, para una revisión médica tras sufrir una subida en la glucosa que le impidió participar en la constitución del nuevo Congreso.

"A quien rompe la Constitución y da un golpe de Estado y reprime al pueblo no le creo (...), eso que esté enfermo tampoco lo creo", dijo.

EFE