Las autoridades ya han arrestado a las supuestas "cabecillas" de este mercado negro. | Fuente: EFE

Las autoridades chinas han destapado un mercado negro de vacunas que operaba en el país desde 2011 y que vendió ilegalmente a clientes de 24 provincias y ciudades, entre ellas Pekín.

Se trata del mayor escándalo de salud pública que vive la segunda economía mundial desde 2008, cuando se descubrió que 22 marcas locales de leche infantil habían adulterado su producto con melamina lo que provocó la muerte de seis bebés y 300.000 intoxicaciones, informó hoy el diario South China Morning Post.

Las autoridades ya han arrestado a las supuestas "cabecillas" de este mercado negro, una madre y una hija de la ciudad de Jinan, capital de la provincia oriental de Shandong, que compraron las vacunas de manera legal e ilegal y las vendieron a traficantes e incluso centros de control y prevención de enfermedades por altas sumas de dinero.

Al parecer los arrestos se practicaron en abril de 2015, pero no se habían dado a conocer hasta ahora.

Las vacunas, valoradas en 570 millones de yuanes (88 millones de dólares, 78 millones de euros), no eran transportadas en las condiciones necesarias ni habían sido refrigeradas adecuadamente, por lo que la agencia oficial Xinhua precisa que éstas pueden "causar una discapacidad o incluso la muerte".

Las vacunas no eran transportadas en las condiciones necesarias ni habían sido refrigeradas adecuadamente.
Las vacunas no eran transportadas en las condiciones necesarias ni habían sido refrigeradas adecuadamente. | Fuente: EFE

Las vacunas eran de doce tipos diferentes, y entre ellas se encuentran las de la polio, la rabia, paperas, encefalitis, hepatitis B o meningococo.

El lunes, las autoridades de Cantón, provincia en el sur del país donde también se vendieron las vacunas ilegales, confirmaron que estaban investigando la muerte de un niño de 4 años que falleció a principios de marzo poco después de que le pusieran la vacuna de la polio y el meningococo, si bien el Gobierno local ha rechazado que el caso esté vinculado con el escándalo.

En internet, donde la ciudadanía china suele expresarse con mayor libertad, se han multiplicado los comentarios sobre el escándalo.

"¡El Gobierno tiene que darnos una explicación!", urgía un internauta en Weibo, el Twitter chino, donde manifestaba su enfado por vivir en un país "sin seguridad alimentaria", "sin seguridad en nuestro sistema sanitario y con mala calidad del aire".

"¿Estas son condiciones para vivir?", se preguntaba el ciudadano, tras enumerar las principales preocupaciones de la sociedad china.

EFE