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Sandra Chica, la esposa de Pablo Villavicencio en conferencia de prensa, junto a sus hijas. | Fuente: AFP | Fotógrafo: SPENCER PLATT

Pablo Villavicencio, un ecuatoriano de 32 años, llegó a una base militar de Brooklyn, Nueva York, para entregar una pizza el pasado 1 de junio. Allí fue detenido y entregado a la policía migratoria para ser deportado porque no tenía papeles.

La esposa e hijas, de dos y tres años, de Villavicencio son estadounidenses. Según varios medios locales, el hombre ya había efectuado varias entregas de pizza en la base, situada en el extremo sur de Brooklyn. Hasta ahora, había franqueado la seguridad mostrando la tarjeta de identidad de la ciudad de Nueva York, que es otorgada a todos los residentes, sin importar su estatus migratorio.

Pero en esta nueva entrega, se le pidió firmar un documento que autorizaba entre otras cosas la verificación de sus antecedentes. La base de datos mostró que este padre residía sin papeles desde 2010 en Estados Unidos, aunque un juez migratorio le había pedido abandonar el país en julio de ese año.

A espera de la deportación

El personal de la base lo detuvo y entregó a la policía migratoria (ICE). Villavicencio había ya iniciado los trámites para obtener la "green card" o permiso de residencia y trabajo permanente, según la prensa local.

Los abogados de Legal Aid que representan a Villavicencio de manera gratuita lograron el fin de semana que un juez frenase a último momento su expulsión. La jueza de Manhattan Alison Nathan suspendió la orden de deportación hasta que se realice una audiencia en otra corte el 20 de julio. Entretanto Villavicencia permanecerá detenido.

"Mis hijas extrañan mucho a su padre", dijo su esposa, Sandra Chica, en un video publicado een Twitter.

Villavicencio "es un padre muy presente; sus hijas son el centro de su mundo". "No es peligroso, no es un riesgo, no está escondiéndose, no tiene antecedentes penales. No hay razones para mantener su detención", sostuvo su abogado Gregory Copeland.

Las redadas por todo el país

El presidente Donald Trump llegó al gobierno con la promesa de deportar a los más de 10 millones de indocumentados en Estados Unidos, la mayoría proveniente de México y Centroamérica. Pero las cosas no son tan simples cuando muchos se han arraigado en el país a veces hace décadas, y tienen cónyuge, hijos y hasta nietos estadounidenses.

Los arrestos para deportación aumentaron un 27% en la primera mitad del año fiscal 2018 en relación al mismo periodo del año anterior (79,286 arrestos), según la policía migratoria (ICE). Incluso han tomado la polémica  decisión de irrumpir en las cortes a arrestar a los inmigrantes, un lugar antes considerado protegido, como las iglesias, escuelas y hospitales.

A raíz del endurecimiento de la política migratoria bajo el gobierno de Donald Trump, ICE aumentó sus redadas en búsqueda de inmigrantes indocumentados. Su objetivo es deportar a cualquiera que carezca de papeles, aunque eso implique separarlo de su familia.

El ICE ha organizado dos masivas redadas: en una planta de procesamiento de carne en Tennessee y otra en tiendas 7-Eleven de todo el país. El 6 de junio, realizó una redada en una empresa de jardinería de Ohio en el que 200 agentes y helicópteros fueron utilizados para detener en escenas de caos a más de 100 inmigrantes.

(Con información de AFP)