Familia mexicana fue extraditada a EE.UU. por tráfico sexual de mujeres

Con falsas promesas de amor, los delincuentes engañaban a sus víctimas y luego las reclutaban para obligarlas a prostituirse en México y varios lugares de Estados Unidos.
La trata de personas es uno de los negocios ilícitos más lucrativos en Europa, donde los grupos criminales obtienen unos beneficios de 3 mil millones de dólares al año, según la UNODC. | Fuente: Andina: Imagen referencial

Efraín Granados Corona y su sobrino Alan Romero Granados, así como los hermanos Emilio y Pedro Rojas Romero enfrentan 23 cargos de tráfico sexual contra menores de edad y mujeres adultas. Por ello fueron extraditados desde México hacia Estados Unidos para responder a la justicia.

La Fiscalía del distrito del sur en Nueva York informó que los mismos cargos afrontan como cómplices Raúl Romero Granados, Isaac Lomeli Rivera, Julio Sainz Flores y Juan Romero Granados -este último hermano de Alan-, todos sobrinos de Granados Corona, quienes operaban como un negocio familiar.

Según las investigaciones, un gran jurado presentó cargos contra este grupo en septiembre del 2016 y los acusó de pertenecer a una organización internacional de tráfico sexual de mujeres y menores de edad, tanto en México como en EE.UU., entre los años 2000 y 2006.

Modus operandi

Los delincuentes enamoraban a las mujeres con falsas promesas de amor, luego las convencían de abandonar a su familia para irse a vivir con ellos y finalmente sacaban a relucir su personalidad más aterradora al someterlas a violencia física y sexual. Eran agredidas sexualmente para el grupo.

Luego las obligaban a prostituirse, primero en un vecindario de Ciudad México conocido como La Merced y se les exigía tener relaciones con entre 20 y 40 hombres al día.

Los traficantes vigilaban que sus víctimas cumplieran con la cuota de clientes comunicándose con empleados de burdeles en la zona o contando el número de condones que les proveían. 

Estaban un tiempo en México y después hacían arreglos para traerlas de contrabando hasta Nueva York, donde compartían uno o varios apartamentos.

Les prohibían comunicarse entre sí y usaban la violencia física y amenazas para obligarlas a prostituirse en burdeles o las llevaba un chófer al hogar de un cliente en un "delivery service" en Nueva York u otros estados como Connecticut, Maryland, Virginia, Nueva Jersey o Delaware.

(Con información de EFE). 

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