Entre las organizaciones de las que Estados Unidos se retira por orden del presidente Donald Trump se encuentran 31 organizaciones vinculadas a la ONU. La medida incluye un tratado clave sobre el clima de Naciones Unidas, adoptado por el Senado de EE. UU. hace más de 30 años. Varios expertos destacan que su salida puede ser “ilegal” al no contar con la aprobación del Congreso.
Donald Trump vuelve a causar indignación. Esta vez al anunciar que Estados Unidos abandonará el acuerdo internacional para abordar la crisis climática, consolidando así su total aislamiento del esfuerzo global para encarar el calentamiento global y su peligroso avance.
En un memorando presidencial emitido el miércoles 7 de enero, el mandatario estadounidense retiró a su país de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), junto con otras 65 organizaciones, agencias y comisiones, calificándolas de "contrarias a los intereses de Estados Unidos".
Se trata de un acuerdo que constituye la base de la cooperación internacional para abordar la crisis climática y ha sido acordado por todos los países del mundo desde su creación hace 34 años.
El Senado de Estados Unidos ratificó el tratado en octubre de 1992, por lo que surgen cuestionamientos sobre la legalidad de la medida de Trump al pasar por encima del Congreso de su país.
Gran parte de las organizaciones afectadas son agencias, comisiones y paneles asesores relacionados con la ONU que se centran en el clima, el trabajo, la migración y otros temas que el Gobierno de Trump ha clasificado como orientados a la diversidad y a iniciativas "conscientes".
Otras organizaciones no pertenecientes a la ONU en la lista incluyen la Asociación para la Cooperación Atlántica, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral y el Foro Global contra el Terrorismo.
“La Administración Trump ha considerado que estas instituciones son redundantes en su alcance, están mal administradas, son innecesarias, derrochadoras, mal gestionadas, están al servicio de los intereses de actores que promueven sus propias agendas contrarias a las nuestras, o representan una amenaza para la soberanía, las libertades y la prosperidad general de nuestra nación”, declaró el Secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.
Durante años, el magnate de los bienes raíces convertido dos veces en presidente, aunque no de forma continuada, ha arremetido de forma sistemática contra el cambio climático y las investigaciones de los expertos al respecto, calificándolo como "estafa" y "engaño".
Trump ha obstaculizado activamente proyectos de energía limpia y otras políticas climáticas durante su Presidencia, intentando, incluso, obligar a Estados Unidos y a otros gobiernos a seguir aferrados a los combustibles fósiles que, de acuerdo con los científicos, causan olas de calor, tormentas, sequías y conflictos desastrosos que ponen en peligro a miles de millones de personas en todo el mundo.
¿Qué señalan los expertos sobre la legalidad de la medida de Donald Trump?
Algunos expertos en derecho internacional, citados por la agencia de noticias Reuters, afirmaron que la medida sin precedentes del presidente plantea importantes interrogantes legales, ya que la jurisprudencia no ha sido clara sobre si un presidente puede retirar unilateralmente al país de un tratado ratificado por la mayoría del Senado.
"Dado que Estados Unidos ingresó a la CMNUCC con el asesoramiento y el consentimiento del Senado en 1992, nuestra opinión legal es que también debe retirarse mediante el mismo proceso de reciprocidad (...) Permitir que esta medida ilegal se mantenga podría excluir a Estados Unidos de la diplomacia climática para siempre", declaró a Reuters Jean Su, directora de justicia energética del Centro para la Diversidad Biológica.
El CDB está evaluando actualmente si demandará al gobierno estadounidense por este asunto, afirmó Su.
Funcionarios de la Casa Blanca no estuvieron inmediatamente disponibles para responder a preguntas sobre la legalidad de la medida.
La salida de la CMNUCC entraría en vigor un año después de la notificación y significaría que Estados Unidos se retiraría de todas las negociaciones climáticas globales, incluido el acuerdo climático de París, un hito clave.
Estados Unidos ya se ausentó de la cumbre climática internacional anual de la ONU el año pasado en Belém, Brasil, por primera vez en tres décadas, y Trump anunció su retirada del Acuerdo de París hace un año. Es el único país que ha salido de la CMNUCC.
La CMNUCC exige que los países industrializados y de mayores recursos económicos tomen medidas para reducir sus emisiones, adopten políticas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, informen públicamente sobre sus emisiones y proporcionen fondos para ayudar a las naciones más pobres a abordar el cambio climático.
Si bien las normas para la ratificación de un tratado son claras, las normas para retirarse de un tratado no están detalladas en la Constitución de Estados Unidos, destacó, por su parte, Curtis Bradley, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago.
Esta situación ha significado que algunos presidentes se han atribuido la autoridad de retirar a Estados Unidos de tratados y acuerdos internacionales sin solicitar la aprobación del Congreso. Por ejemplo, el mandatario republicano Ronald Reagan retiró a su país de la UNESCO en 1983 tras señalar preocupación por la aparente politización de dicha agencia.
Bradley afirmó que el Congreso podría promulgar leyes para impedir que un presidente se retire unilateralmente de un tratado. El Congreso aprobó una ley en 2023 para impedir que una futura administración se retire del tratado de la OTAN.
"Pero es poco probable que eso ocurra en el caso de la CMNUCC", afirmó, dada la polarización en torno a la política sobre cambio climático en el Congreso.