Boris Johnson anunció el pasado 27 de marzo que había dado positivo por COVID-19. | Fuente: EFE

El primer ministro británico Boris Johnson, que pasó la noche en cuidados intensivos tras un deterioro de su salud debido al nuevo coronavirus, no ha necesitado el respirador que tiene a su disposición, aseguró el martes su gobierno, esforzándose por calmar la preocupación de los británicos.

"El primer ministro ha recibido algo de oxígeno", dijo el ministro del gabinete Michael Gove a la emisora de radio privada LBC. Pero "no se le ha aplicado un respirador", agregó, precisando que el aparato está allí por si es necesario.

Único líder de una gran potencia enfermo de COVID-19, Johnson, de 55 años, fue ingresado en el Hospital St. Thomas de Londres el domingo para ser sometido a pruebas debido a que sus síntomas persistían al cabo de semana y media.

El lunes por la tarde, su salud "se deterioró y, por consejo de su equipo médico, fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos", informó por la noche un portavoz de Downing Street.

La noticia conmocionó al Reino Unido, especialmente después de que el siempre optimista Johnson tuitease desde su cama de hospital que tenía "buen ánimo" y sus colaboradores hubiesen pasado todo el día insistiendo que "seguía al mando".

En una ronda de entrevistas matinales por los principales medios de comunicación, Gove insistió el martes en que "el trabajo del gobierno sigue adelante".

Mientras el primer ministro esté incapacitado, el ejecutivo estará encabezado por el ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, quien también había comparecido por la noche con un mensaje tranquilizador.

"El primer ministro está en buenas manos (...) y el gobierno se concentrará en garantizar que se llevan a cabo sus instrucciones y todos los planes para asegurarnos de que podemos vencer al coronavirus", afirmó.

Muchos británicos abren los ojos

Con el ingreso del primer ministro en cuidados intensivos, para muchos británicos "la epidemia de coronavirus se acaba de volver real", aseguró el doctor James Gill, profesor de la Warwick Medical School.

"Para una parte no menospreciable de la población británica la COVID-19" era una enfermedad "que afectaba a otra gente, pero Boris Johnson no es otra gente", agregó.

Ante la magnitud de la crisis sanitaria, la reina Isabel II se dirigió el domingo al país en un discurso televisado poco habitual, el cuarto en sus 68 años de reinado. Pidió "determinación" y esfuerzo colectivo para frenar la pandemia y dio las gracias al personal sanitario que lucha contra ella día y noche. (AFP)


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