Emmanuel Macron junto a su exjefe de seguridad, Alexandre Benalla, mientras habla con los empleados de la fábrica de Whirlpool en Amiens, norte de Francia. | Fuente: Foto: EFE

El Gobierno del presidente francés Emmanuel Macron afrontará los próximos días su primera moción de censura, con escasas probabilidades de prosperar, por el escándalo desatado por su exjefe de seguridad Alexandre Benalla, quien golpeó a unos manifestantes haciéndose pasar por policía.

El nuevo capítulo del mayor escándalo de la era Macron se abrió con el anuncio de moción de censura del centro-derechista Los Republicanos, la principal fuerza opositora, y continuó con dos aguardadas comparecencias, las del primer ministro, Edouard Philippe, y el director de gabinete de Macron, Patrick Strzoda.

El presidente del grupo parlamentario de Los Republicanos, Christian Jacob, justificó la moción al juzgar que el Ejecutivo "ha fracasado" en la gestión de la crisis.

La moción de censura, que debería presentarse de aquí al final de esta semana y votarse la próxima, tiene remotas posibilidades de salir adelante, ya que el partido de Macron, La República en Marcha, goza de una amplia mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.

"Deseamos que el Gobierno se explique", detalló Jacob, consciente de las escasas opciones de desalojar al actual Gobierno.

El presidente francés, Emmanuel Macron, recibe al presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, a su llegada al Palacio del Elíseo, en París. | Fuente: Foto: EFE

¿Su peor crisis política?

Al anuncio de Los Republicanos, se siguieron las explicaciones ante los diputados de Philippe y de Strzoda.

La oposición cargó ante la indulgente sanción contra Benalla, a quien castigaron sin empleo y sueldo entre el 4 y el 22 de mayo, pero al que luego reincorporaron hasta que fue despedido el pasado fin de semana, cuando Le Monde ya había desvelado el vídeo que muestra las agresiones.

"Yo propuse los 15 días (de suspensión) y yo mismo transmití esa decisión al propio señor Benalla. El presidente de la República estaba a 10.000 kilómetros (de viaje en Australia). Era una medida de gestión interna (...) Nunca hablé de ese tema con el Jefe del Estado", indicó Strzoda, en la comisión parlamentaria que se desarrolla en paralelo a la investigación judicial.

El alto funcionario desveló que Macron tuvo conocimiento del alcance del castigo, pues el secretario general del Elíseo, Alexis Kohler -el funcionario de mayor rango en la sede de la Presidencia- habló directamente con el presidente para informarle del asunto.

"Entiendo que se pueda considerar que (la sanción que tomé sobre Alexandre Benalla) no era adecuada. En lo que a mí respecta, asumo esa decisión", expuso Strzoda, quien contó que Kohler y Macron no se opusieron al mismo.

EFE

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