Más de 50 mil personas acudieron al estadio Vicente Calderón, en Madrid, para ver en vivo a AC/DC, una de las bandas más reconocidas de la escena roquera.

En el recital, la banda australiana hizo un repaso por sus grandes éxitos, aunque también hubo tiempo para incluir en el repertorio temas de su más reciente trabajo en estudio.

Según reportes de EFE, la maquinaria en directo no se ha resentido de la ausencia de Malcolm Young, el cerebro en la sombra, aquejado de un proceso de demencia, ni del baterista Phil Rudd, encausado por posesión de droga y por amenazar de muerte a uno de sus empleados.

Y es que al pie del cañón sigue el más joven de los Young, con su look de escolar y, sobre todo, una guitarra chisporroteante que siempre y en cada uno de los temas tiene la última palabra.

Por si hubiese dudas, ahí queda el solo de guitarra de diez minutos con "Let there be rock", un derroche de vigor físico en el que a sus 60 años recorre el escenario de lado a lado y se interna entre el público por una pasarela que se iza como un altar, reservado exclusivamente para este momento de gloria personal en el que acaba por los suelos.

Dos viejos conocidos suplen los puestos vacantes: Chris Slade a la batería y Stevie Young, su sobrino, sustituye a Malcolm a la guitarra rítmica, como ya hiciera brevemente en una gira en 1988.

El recital fue destacado por la prensa especializada y por el público español, que esperan ansiosos la próxima ‘tocada’ de los australianos, que será este martes.

Con información de EFE