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Enrique Bunbury, figura clave de la música en español en las últimas dos décadas, publica el próximo mes su noveno álbum en solitario, "Licenciado Cantinas", reflejo de un artista empujado a la revolución gracias al movimiento de los "indignados". "Esa gente es mi patria", dijo a Efe.

A sus 44 años, algo parece haber cambiado en Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy. Luce rockero como siempre, ataviado con un fular rojo y chaqueta y pantalones de cuero, pero su tono de voz suena reflexivo mientras da sorbos a un café en uno de sus locales favoritos de Los Ángeles, la ciudad donde vive desde hace dos años.

Sólo lo parece, porque la paz que ha traído a su vida su hija, Asia, nacida en febrero, ha avivado el espíritu revolucionario que reposa en su interior.

"La paternidad me ha hecho ver más razones para la revolución, para querer cambiar las cosas. Cuando eres un soltero tardío y no tienes hijos hasta una edad avanzada, llega un momento kamikaze en la vida donde eres egoísta y sólo importan tus decisiones. Un hijo te vuelve generoso. Quiero algo mejor para ella", manifestó el músico en una reciente entrevista con Efe.

Y ahí entran las protestas que se vienen sucediendo en España y en otros puntos del globo. Un punto de inflexión de gran relevancia para Bunbury.

"Estamos en un momento muy hermoso que pide y exige un cambio. Están pasando cosas importantes en Chile, México, San Francisco, Los Ángeles, Nueva York, Madrid... ¡La gente se pone de pie! Pienso que ese es mi sitio, que esa gente es mi patria: las personas con ganas de luchar por un futuro mejor, como yo para mi hija", manifestó.

Con ese ánimo presenta "Licenciado Cantinas", a la venta el 13 de diciembre, una colección de versiones de temas panamericanos repleta de colaboraciones que él considera un trabajo "tremendamente personal".

En el álbum aparecen temas como "El mar, el cielo y tú", "Llévame", "Mi sueño prohibido", "Chacarera de un triste", "Ódiame", "Vida" o "El cielo está dentro de mí", entre otros temas.

"He ido de gira mucho por Latinoamérica y he descubierto cantinas maravillosas y decadentes, con textos profundos y tan dramáticos como cualquier blues del Delta o cualquier canción de Bob Dylan", explicó el artista, que destacó la "poesía pura" de esas letras.

"Lo veo como una deuda que tenía con esa música, y también como un agradecimiento. Son obvias mis influencias del rock anglosajón, igual que de la música negra americana. Ésta es la otra pata de la mesa, la música tradicional latinoamericana, y he querido retratarla desde lo que soy: un músico de rock", añadió.

Bunbury desea que quienes escuchen su música en vivo logren ubicarle, sin espacio para la duda, "dentro del rock español".

"Hacemos rock bastardo, rock latino. Es un término denostado por la crítica y nadie quiere esa etiqueta, pero no me importa quedarme solo ahí", apuntó el zaragozano, feliz de mostrar sus raíces.

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