Dinamarca ha confirmado la condición de favorita que ostentó desde la designación de Emmelie de Forest como su representante, con "Only teardrops" (solo lágrimas, en inglés), y en el 58 Festival de Eurovisión celebrado en Suecia ha logrado la tercera victoria de su país.

Por detrás de la joven intérprete han completado las diez primeras posiciones, por este orden, Azerbaiyán, Ucrania, Noruega, Rusia, Grecia, Italia, Malta, Holanda y Hungría.

La británica Bonnie Tyler, la participante más prestigiosa, ha tenido que conformarse con el puesto decimonoveno con su balada "Believe in me", por delante de otro rostro célebre de la música europea, la alemana Cascada, relegada al vigésimo primero con un tema "dance", "Glorious".

Solo la holandesa Anouk, que hace años se dio a conocer con la roquera "Nobody"s wife", ha escapado a esa maldición, con el noveno lugar que ha obtenido gracias a la nana "Birds".

De Forest, descalza, ha desplegado sobre el escenario la versión luminosa y folk de "Euphoria" (canción de Loreen, los ganadores de 2012), con flautas, tambores, fuego y una interpretación vocal, como diría Loreen, "orgánica y auténtica".

Por detrás se le han acumulado sus máximos competidores, entre ellos, el azerí Farid Mammadov y la ucraniana Zlata Ogenivich, que han acabado en segundo y tercer lugar y le han dado guerra hasta el último tramo de las votaciones, pese a su exceso de edulcorante sentimental.

Eurovisión 2013 se ha caracterizado por el alto número de baladas, por abandonar el uso masivo del inglés y por su marcado carácter escandinavo, con sede en la apacible Malmö (Suecia), donde ya se celebró en 1992.

Lo ha hecho con la espectacularidad de medios adquirida en la última década y estrenando la puntera tecnología del videomapping, que crea de la nada todo tipo de efectos gracias a superproyectores.

EFE