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El cantante Joan Manuel Serrat sumó hoy un nuevo reconocimiento, el Premio Iberoamericano de la Música Cortes de Cádiz (sur de España), a una carrera en la que ahora cumple cincuenta años y en la que, como en la vida, cree haber acertado, porque "siempre hice lo que el corazón me dictó".

"Encantado" y "con sentida emoción", según dijo en su discurso, Serrat recogió hoy en la Casa de Iberoamérica de Cádiz este premio por muchos motivos, entre otros por ser "un puente musical" entre Cataluña y España y entre España e Iberoamérica, un "referente" para varias generaciones a uno y otro lado del Atlántico y un defensor de valores éticos, morales y democráticos.

Tras visionar un vídeo en el que se le definía como "nuestro Jacques Brel, nuestro Bob Dylan", Serrat (Barcelona, 1943) explicó que se siente "orgulloso" de recibir un premio que lleva por nombre el de las cortes que alumbraron la Constitución de 1812, que marcó "un salto extraordinario" en la vida pública al recoger principios como la soberanía popular o que todos los individuos son "libres e iguales".

También agradeció que el premio reconozca en él a "un divulgador" de la poesía española.

Pero quiso matizar que él nunca se propuso divulgar la poesía española: "Le puse música a poemas de Machado, Hernández y otros, porque sus poesías me conmovieron, sonaban a las canciones que me hubiera gustado escribir", explicó para hacer después un alegato en favor de la lectura: "Un país que no lee, no progresa".

Sobre su papel en Iberoamérica, Serrat confesó que tiene "una deuda profunda" con América: "Más que tender puentes, hice míos los puentes que América me tendió".

Serrat sucede a Plácido Domingo y a José Antonio Abreu en los galardonados con este reconocimiento, una de las doce disciplinas con las que el Ayuntamiento de Cádiz distingue a talentos iberoamericanos con los Premios Cortes de Cádiz, que han cumplido esta edición catorce años.


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