Hablar de Metallica es -muchas veces- entrar en periplos de amor y odio entre los más puristas fans del metal, y aquellos que no tuercen la oreja para sonidos más comerciales. Este punto de quiebre, se dio precisamente con la publicación de "Metallica" (el disco es homónimo, pero su portada lo hizo mundialmente conocido como The Black Album).

Corría el año 1991, y Metallica ya empezaba a sanar las heridas tras la injusta partida de su bajista Cliff Burton. Jason Newsted había tenido la titánica labor de reemplazarlo, pero después de una aparición -por no decir menos- pobre en el disco de luto de la banda (sí, hablamos del ...And Justice for All), tuvo su momento de justicia para el nuevo álbum del grupo.

Nuevo productor. Metallica había trabajado su primeros discos con el productor danés Flemming Rasmussen, y aunque demostró un gran trabajo con "...And Justice for All" (ganó un Grammy por la producción de One), el grupo liderado por James Hetfield y Lars Ulrich se dejó seducir por el talento de Bob Rock, quien para ese entonces se encontraba en la cumbre de su carrera al producir dos bombazos: “Sonic Temple” de The Cult y el “Dr.Feelgood” de Motley Crüe.

La labor con Rock no fue nada grata. Peleas y desacuerdos en los procesos, mezclados con el perfeccionismo del grupo, llevaron a momentos tensos en los cuales el grupo tuvo que aprender a obedecer y Hetfield, por primera vez y con cuatro álbumes a cuestas, aprender a "cantar". Todo el drama del proceso de grabación de este disco está bien recogido en el documental "Classic Albums: Metallica - The Black Album", lanzado en 2001.

Máximo estrellato. Fue un 12 de agosto de 1991 que el disco se lanzó a la venta, representando un éxito de ventas y llegando a colocar a Metallica en lo más alto de su carrera. Más de 500 mil discos se vendieron en la primera semana (todo un suceso para una banda metalera) y hasta el día de hoy -solo en Estados Unidos- ha vendido más de 16 millones de copias.

Sin embargo, con el éxito masivo -y una posterior gira que duró tres años ininterrumpidos- también aparecieron las críticas de los puristas, quienes acusaron a Metallica de venderse a las masas por la inclusión de baladas y canciones más cortas.

Pese a todo, el tiempo ha demostrado que es uno de los discos más grandes de la historia, y uno de los últimos en representar al rock duro de fines de los ochentas, pues ese mismo año Pearl Jam editaría su emblemático "Ten", Nirvana haría lo suyo con el "Nevermind" y el grunge se haría dueño del mundo... pero esa, es otra historia.

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