Referencial

Los tiempos han cambiado. La demanda de la mano de obra de la mujer se ha incrementado en la región sureña de Arequipa, y con ella la incorporación de este grupo de población al mercado laboral.

Atrás ha quedado el pensamiento del sexo débil, pues la mujer ha ido incursionando en diferentes sectores como industria textil, administración pública y hasta en construcción civil, el campo más ‘fuerte’, en el ámbito laboral, según refieren.

A ello, se suma a que actualmente, también han asumido, jefaturas, direcciones y hasta dirigen organizaciones y/o grupos sociales.

Ya no es sorprendente ver a una mujer brindando el servicio de taxi, con casco y zapatos mineros; ahora lo asombroso es observar que el número se incrementa cada vez más.

De acuerdo al informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en los últimos años, la demanda de la mano de obra femenina se ha incrementado de 19.1% en 1972 y 21.1% en 1981 a 25.8% en 1993, y más del 5% en los últimos años.

Empero, la discriminación que aún afronta la mujer, es la gran diferencia que existe en el pago de remuneraciones. Solo el 1.6% de la población femenina percibe remuneraciones de más de 1500 soles, pues la mayoría gana tan solo 215 soles.

Gerónimo López Sevillano nos refiere también que de los 73 sindicatos de trabajadores de entidades públicas y privadas, pertenecientes a la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), la cifra de agremiados alcanza los 40 mil, entre ellos, hombres y mujeres, siendo algunas de ellas, dirigentes.

Y en los últimos años, la incorporación de mujeres a la Federación se ha incrementado en 15%, ello, ante la incorporación de un mayor grupo de esta población al mercado laboral.

La mujer, ya no es el sexo débil… ahora nos enrumbamos a hacer respetar nuestros derechos, demostrando que ya no hay ocupación o profesión que no podamos ejercer.

Por: Diane Mora Quispe  

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