Dos de las regiones más representativas de nuestro país, Arequipa y Trujillo aceleran el paso para convertirse en ciudades más humanas y sostenibles, pero resaltando el valor histórico de sus calles. Ambas mantienen una silenciosa competencia por querer convertirse en la urbe más importante del Perú, después de Lima.

En el diseño y trazado de sus avenidas prevalece la influencia colonial de cada una de estas ciudades que giran en torno a su Plaza Mayor y a sus Centros Históricos, los que son a su vez espacios de congregación y recreación para los ciudadanos de diferentes edades. Sin embargo, en los últimos 40 años, Arequipa y Trujillo han crecido exponencialmente, lo que ha hecho que aparezcan problemas ambientales, sociales y urbanísticos que ahora tratan de solucionar para otorgar una mejor calidad de vida a sus ciudadanos.

Arequipa, ciudad cultural

La ciudad de Arequipa se fundó hace 480 años rodeada de impresionantes edificios construidos en piedra sillar y cuya arquitectura de estilo colonial es admirada por los turistas que visitan la ciudad. Lugares como el Convento de Santa Catalina, la Plaza de Armas o la Basílica Catedral se mantienen firmes a pesar de su antigüedad. 

Este tipo arquitectura hizo que el Centro Histórico de la llamada “Ciudad Blanca” sea declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en noviembre del 2000, y desde entonces ha sido denominado Zona Monumental Unesco.

Sin embargo, el Centro Histórico también presenta una alta concentración urbana debido al incremento de población en la ciudad. Hace 20 años la población urbana de Arequipa era de 1 006 567 mil habitantes, con apenas 9.4% de población en la zona rural. En la actualidad esta cifra se estima en 1 497 438 mil habitantes, refiere el informe sobre situación demográfica del Perú del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

El incremento urbano condujo a los arequipeños a tener que convivir con el aumento de comercio, movimiento, contaminación y bullicio del tráfico ocasionado por el transporte público. “Era tanto el ruido y el smog que emitían los autos que casi mil familias del centro prefirieron mudarse a la periferia de la ciudad. El ruido superaba los decibles permitidos”, cuenta William Palomino, exgerente del Centro Histórico de Arequipa y docente de la Universidad Nacional de San Agustín.

El Centro Histórico de Arequipa también presenta una alta concentración urbana debido al incremento de población en la ciudad.

Es por ello que se propuso peatonalizar una parte del Centro Histórico de la ciudad, comenzando por la conocida calle Mercaderes. Esta es una de las calles más emblemáticas de Arequipa y una de las más conocidas por los turistas ya que alberga múltiples comercios de diferente tipo. Atraviesa cuatro cuadras, comienza en la Plaza 15 de agosto y desemboca en la Plaza de Armas. 

“La calle Mercaderes es la vía comercial más transitada del Centro Histórico”, explica Ricardo Monroy, arquitecto que supervisó el proyecto de peatonalización de la ciudad. Y recuerda que se tuvo que peatonalizar esta calle en medio de la protesta de los comerciantes y taxistas. Gracias a esta iniciativa, se pudo revitalizar los 301 monumentos históricos que hay en la ciudad para el disfrute y apreciación de los habitantes y visitantes.

Teodoro Núñez, arequipeño de 49 años y amante del arte, vive a cinco cuadras de la Plaza de Armas. Le agrada la peatonalización de las principales calles de la ciudad y suele hablar con sentido crítico sobre la gente. “Arequipa es una ciudad muy linda pero la gente no la sabe ver, pareciera que camina viéndose lo pies, no la disfruta. No sabe apreciar sus balcones y sus fachadas”, comenta.

Considera también que el Centro Histórico se ha vuelto comercial y no vivencial, donde la gente acude sólo a hacer trámites en instituciones públicas como la Reniec o Sunat y entidades bancarias y su paso rápido por las calles no les permite observar los detalles de su arquitectura. “El centro es para vivirlo y para disfrutar de sus patios antiguos, sus casonas convertidas en cafetines o sus balcones republicanos”, señala.

Considera además que la ciudad resume en cada centímetro de sus calles y edificios una historia que merece disfrutarse. “Cuando se camina por el centro histórico de la ciudad es como un libro abierto. Por eso a Arequipa hay que caminarla para recorrer los grandes momentos coloniales hispánicos”, señala.

Teodoro Nuñez disfrutando de un día soleado en la calle Mercaderes, en el centro histórico de Arequipa. | Fuente: Archivo Teodoro Nuñez.

Advierte que esperaba que con la total peatonalización de la calle Mercaderes el lugar se convirtiera en una zona de disfrute ciudadano, pero con cierta desazón señala que la vía se ha convertido de zona de ambulantes. “A la calle peatonal hay que darle su adecuado uso. Se está permitiendo el ingreso de ambulantes y a determinada hora se cruzan en el camino. La calle es para el peatón, pero esta se está convirtiendo en un mercadillo”, agrega Núñez.

Por su parte, Freddy Cano, arequipeño de pura cepa de 60 años, aplaude la peatonalización de las principales calles de su ciudad. Se siente orgulloso de que se haya encontrado la mejor manera para proteger su legado histórico.

Arequipa es una ciudad cultural, andina y española y al peatonalizarla se evita su deterioro, se mejora el medio ambiente, se respira mejor, es menos ruidosa y más saludable. Arequipa debe ser como las grandes urbes del mundo”, comenta. Así, Cano espera que el centro colonial de Arequipa pase a ser una ciudad sin taxis ni transporte público como lo que se ve en Italia, Francia, Alemania o España.

Considera además que la ciudad resume en cada centímetro de sus calles y edificios una historia que merece disfrutarse. “Cuando se camina por el centro histórico de la ciudad es como un libro abierto. Por eso a Arequipa hay que caminarla para recorrer los grandes momentos coloniales hispánicos”, señala.

De la misma manera, Giovana Garate a sus 40 años considera que la peatonalización del Centro Histórico de Arequipa la hace más amigable, más segura y permite a la gente compartir todo tipo de entretenimiento, cultural o artístico.  “Las calles son más familiares. Los niños transitan sin problemas al no circular automóviles. Antes no era así”, refiere.

En sus recuerdos están los días cuando la gente caminaba por las pequeñas veredas mientras en la pista circulaban los viejos autos del parque automotor pasando por la puerta de su zapatería. “Circulaba mucha gente y los automóviles hacían sonar sus bocinas generando un ambiente ruidoso a veces insoportable. Antes se formaban filas de autos y se congestionaba todo el tránsito”, recuerda.

Al comienzo los comerciantes de la calle Mercaderes pensaban que al prohibirse el tránsito vehicular perjudicaría las ventas porque la gente no tendría facilidades para llegar, pero no fue así. “Al comienzo, y por el cambio, bajaron las ventas, pero poco a poco se fueron recuperando. La ciudad se hizo más bonita, ahora se vive mejor”, cuenta Garate.

Trujillo, ciudad sostenible

Luego de que el Centro Histórico de Trujillo fuera inscrito en la lista indicativa del Patrimonio Mundial de la Unesco en el año 1996, sus edificaciones de barro y arquitectura en plazas, viviendas, iglesias y monasterios fueron consideradas expresiones del legado cultural Chimú y la civilización europea.

Ahora, los trujillanos buscan defender su pasado colonial hispano y al mismo tiempo convertirse en una ciudad saludable y moderna dándole prioridad a la gente y al medio ambiente. Pero para convertirse en ello deberá recorrer un largo trecho. Hace 25 años los informes técnicos demostraron que Trujillo tenía serios problemas comunes de las zonas urbanas: congestión, contaminación, pérdida de identidad ciudadana, ruido, problemas de seguridad vial y crecimiento urbano desmesurado.

 

La Plaza de Armas de Trujillo y su centro histórico buscan revalorar los espacios públicos para sus ciudadanos. | Fuente: Andina | Fotógrafo: Difusión

Sobre ello, Gladys Tantalean, gerente de Transporte Metropolitano en Trujillo, cuenta que la ciudad actualmente tiene 81 rutas de transporte público, 14 empresas de microbuses y 23 empresas de camionetas rurales (combi) que funcionan como autos colectivos.

El historiador Iván de la Riva sostiene que una de las urgencias de Trujillo es la implementación de zonas peatonales para evitar la carga de automóviles. “El crecimiento del parque automotor atenta contra la zona histórica de la ciudad. Se debe evitar la contaminación ambiental. Sus casonas, que en su mayoría son de barro, peligran. Algunas se van convirtiendo en cocheras y esa es una manera de destruir el paisaje urbano”, sostiene el historiador.

Existe una propuesta que es la implementación del Plan de movilidad urbana sostenible de Trujillo, que fue seleccionada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y que tiene una serie de recomendaciones a cumplir.

Por ejemplo, se propone peatonalizar el Centro Histórico de Trujillo, implementar un “Anillo Verde” (un conjunto de parques o de áreas verdes enlazados) en la Avenida España, que es una avenida que rodea todo el centro histórico. También se recomienda poner en funcionamiento un sistema de bicicleta pública, transformar los impactos que actualmente genera el transporte de mercancías, mejorar la seguridad vial y apostar por la transformación de la movilidad.

Los problemas que afectaban la zona histórica de Trujillo hicieron que se acelerara la construcción de la primera vía peatonal de la ciudad en el jirón Pizarro, una obra iniciada en el 2010 e inaugurada un año después.

Jirón Pizarro, uno de los más reconocidos del Centro Histórico de Trujillo ya es peatonal. | Fuente: Andina | Fotógrafo: Difusión

Al inicio de las obras hubo problemas con los comerciantes que se sentían perjudicados cuando se enteraron de la construcción de modernos malls (centros comerciales). Hubo protestas con banderas negras y se tuvo que hacer talleres para explicarles por qué se hacia la vía”, recuerda Iván Chira, gerente del plan de desarrollo territorial de Trujillo.

La vía peatonal del jirón Pizarro ahora comprende cuatro calles donde funcionan restaurantes, hoteles, casinos, entidades bancarias, iglesias y tiendas de ropas. Si bien, la ciudad obtuvo un mejor espacio público y el comercio se hizo más dinámico, aún es motivo de controversia vecinal el que se permita el comercio ambulatorio.

Luis Miguel González Rosell, ciudadano trujillano de 61 años que vive a pocos metros del jirón Pizarro, acepta la creación de una vía peatonal, pero esperaba se utilizara de otra manera. “La vía peatonal es para disfrutarla caminando a plenitud, pero actualmente no es así. Es un corredor de paso. La gente camina apresurada. Está mal hecha y los materiales utilizados son de pésima calidad”, comenta.

Su observación apunta a que el concepto que se le da a la peatonalización no está cumpliendo el objetivo de hacer la ciudad más amable para el ciudadano o para que disfrute de mejor manera del patrimonio cultural o sus espacios públicos. “La vía tiene piletas sin agua no hay donde sentarse. Por las noches ingresan los ambulantes y se pierde la tranquilidad y la a seguridad”, advierte.

Trujillanos reclaman que no se está aprovechando peatonalización de la vía e incluso hay piletas sin agua ni donde sentarse. | Fuente: Archivo Luis Gonzáles

Gloria Cabanillas es comerciante del jirón Pizarro hace 30 años y para ella hay un antes y un después de la peatonalización. Asegura que, gracias a la vía peatonal, Trujillo cada día es más atractivo. “Cuando se empezó a construir la vía todos los comerciantes del lugar nos opusimos porque se pensaba que los negocios perderían ingresos. Ahora nos gusta mucho”, comenta.

Agrega que el cambio les ha permitido a los comerciantes contar con una zona de bajo ruido, menos contaminación y más segura para las personas y para los turistas. “Ahora duermo tranquila, no hay autos, la gente camina todo el día, es un lugar agradable, la calle se ve atractiva y se siente tranquilidad. Así que espero que hagan más calles similares para el beneficio de los ciudadanos”, refiere.

También espera que se recupere la ciudad tradicional de Trujillo para ponerla en vitrina ante los ojos del mundo, atraer turismo e inversiones y generar desarrollo.

En la ciudad de la eterna primavera se espera este año mejorar el uso de los espacios públicos y la transitabilidad peatonal del Jr. Pizarro, del Jr. Independencia, Jr. Mariscal Orbegoso y el Jr. Diego de Almagro, todos ubicados en el centro histórico de la ciudad.