Aniego en Villa El Salvador. | Fuente: RPP Noticias

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Lima no necesita de huaicos y lluvias intensas para sufrir graves inundaciones. Eso es lo que tuvieron que constatar cientos de miles de habitantes de Villa El Salvador, pero también una larga cola de vehículos que intentaban regresar a la capital al término del largo fin de semana de año nuevo. El aniego afectó barrios enteros y convirtió en estanque tramos de la carretera Panamericana Sur, causando un atasco descomunal y perturbando gravemente la vida de residentes y pasantes. El incidente recordó lo sucedido en San Juan de Lurigancho, aunque todavía no conocemos los detalles que llevaron a este desastre. 

El aniego permitió ver de cerca la realidad del transporte público, es decir la ilegalidad, la falta de seguridad y, en suma, el maltrato a quienes necesitan desplazarse en los vehículos que abundan más: combis y unidades informales llenas de pasajeros de pie quedaron inmovilizadas, mientras autos viejos iban quedando paralizados. SEDAPAL deberá explicar las causas de esta grave contrariedad, mientras se refuerza la conciencia de que una ciudad con más de diez millones de habitantes no puede vivir sin un sistema coordinado de transporte que incluya líneas de metro y que se apoye sobre el compromiso ciudadano de respetar reglas. Necesitamos de la ATU y del liderazgo de María Jara para no ceder ante los grupos de interés que quieren cambiar aspectos superficiales para que nada cambie.

Ledesma al frente del TC

Una mujer entra mañana en funciones como presidenta del Tribunal Constitucional: Marianella Ledesma, quien ha sido elegida por sus pares para reemplazar a Ernesto Blume. Sabemos que las premisas de Ledesma y la lealtad a su filiación la ubican doctrinariamente en el campo de la izquierda. Pero lo que esperamos de ella no es ideología, ni sesgos, sino profesionalismo e independencia. Los grandes jueces son los que saben pensar “contra sí mismos”, es decir los que son capaces de considerar las leyes con rigor y objetividad. Por eso la iconografía de la justicia desde la diosa egipcia Isis está asociada con una balanza, es decir el ejercicio del difícil arte de la equidad y la proporción. En el siglo XV comenzó a representársela con una venda en los ojos, señal de que los juicios se formulan sin tomar en cuenta la identidad personal del justiciable: amigo, pariente, colega o correligionario, la Justicia no se imparte en base a las inclinaciones ideológicas o personales. Su tarea es interpretar la ley y establecer qué es lo justo.

En el caso concreto del Tribunal Constitucional, durante los próximos meses tiene que resolver casos de los que pueden depender las relaciones entre los Poderes del Estado, pero también entre poderosas empresas y el Estado. Más de cinco años en el Tribunal Constitucional y algunos sonados enfrentamientos con sus colegas han dado muestras de su personalidad recia y, cuando hace falta tenaz. De ella depende que el Tribunal que ahora presidirá no sea usado al servicio de intereses particulares para distorsionar decisiones de la Justicia Ordinaria. 

Carlos Ghosn

Ni en los países más apaciguados podemos estar seguros de que la astucia y la manipulación no se impongan sobre los principios. Lo estamos viendo desde hace semanas con el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, convertido en abogado y asesor de Donald Trump para el caso con Ucrania. Y lo vemos también en el caso de uno de los más prestigiosos empresarios europeos, Carlos Ghosn, presidente del constructor automotriz RENAULT que se fusionó con el japonés NISSAN. Ghosn fue detenido en Japón por fraude fiscal, instantes después de llegar en su jet privado. La justicia japonesa lo sometió a prisión preventiva, pero Ghosn consiguió que se la cambien por prisión domiciliaria bajo una caución de 8 millones de dólares. Nadie sabe cómo apareció en el Líbano, a más de 8,000 kilómetros de Tokio. Desde ahí desafía a Japón y a Francia, y utiliza su nacionalidad libanesa. No se sabe cómo llegó ni a qué complicidades recurrió. Lo que sí sabemos es la pertinencia del verso de Francisco de Quevedo, escrito hace más de cuatrocientos años: “Poderoso caballero es Don Dinero”.

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