RPP/ Paty Condori Huanca

La gente en la región Puno acostumbra preparar las tanta wawas para la celebración de Todos los Santos, tradición que se realiza durante tres años consecutivos tras la partida del ser querido.

No solo se elaboran las tanta wawas que son panes en forma de bebes, sino también otros panecillos con formas de sol, lunas, aves, llamas y otros que será parte de la tómbola.

La tómbola es una especie de ofrenda que se coloca sobre una mesa en la vivienda del difunto. Esta también involucra la comida favorita del ser querido y la foto del mismo.

La tómbola se arma al mediodía del 1 de noviembre y se recoge al mediodía del día siguiente.

Según el profesor Eráclides Luza Bedoya, ésta tiene como base una tela negra para los adultos y color blanco para los niños y personas solteras.

En la mesa se colocan todas las comidas que le  gustaron al finado, pero generalmente ofrendas en base a productos de la zona como quinua, cañahua, trigo y otros.

En el sector rural todavía se mantiene la costumbre de elaborar el quispiño con las formas de animales y wawas, también motos, estrellas y palomas.

Luza Bedoya asegura que la gente cree que en la otra vida, la llama cargará al ser querido, la escalera le servirá para subir al cielo, y la luna y las estrellas lo acompañarán en su viaje.

Antiguamente, en las tómbolas también se ofrecía la chicha que se elaboraba a base de quinua, costumbre que fue cambiado por las bebidas gaseosas. También el turco que era un muñeco de pan que representaba al gamonal.

La gente de la parte baja acostumbraba a llevar el quispiño y otros a base de granos andinos, sin embargo, en las zonas de cordillera la ofrenda se elaboraba con carne.

A esos tres años de la tómbola se conocían como la apertura, el medio y cierre, momento donde las ofrendas son mayores. Los años posteriores al tercero ya no son obligatorios.

“Machualma se dice cuando ya han pasado cuatro años de la partida del ser querido”, sostiene Luza Bedoya, quien agrega que quien recoja la tómbola del 2 de noviembre, tiene derecho a llevarse todos los productos que se han ofrecido en la mesa.

La gente aymara solía acompañar las tumbas de sus seres querido al ritmo de zampolas y pinquillos. La viuda acostumbraba a repartir un degollado de carne entre sus acompañantes.

Mientras que los quechuas no optaban por la música, en cambio elaboraban las coronas a base de ramas de árboles y otras plantas para ponerla en la tumba donde necesariamente había una cruz que era fabricado por los familiares.

Por: Paty Condori Huanca

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