Cortes

La fiesta de la Cruz de Yanahuanca es una festividad llena de colorido y de costumbres ancestrales que se han mantenido casi intacta, pues por décadas, la zona altoandina del distrito lambayecano de Salas ha estado casi aislada, porque la vía carrozable recién se reabrió en la década de los 80.

Una gruta en el reino de la neblina

Ubicada a 2 830 metros sobre el nivel del mar, en la zona más inaccesible de la montaña conocida como Yanahuanca, fue colocada una cruz en una gruta. El acto lo realizó el  fray Abad, religioso franciscano quien también dejó la Cruz de Motupe y la Cruz de Olmos.

El fraile frecuentaba el pueblo de Penachí por el año 1850 y desaparecía para subir al mencionado cerro, del cual bajaba los sábados a rezar el rosario.

Al igual como apareció en la zona de un día para otro, así también desapareció; sin embargo antes de irse para siempre, comentó a un grupo de comuneros que dejaba una cruz en alguna parte de la mencionada montaña. 

El territorio fue poblado por los descendientes de la etnia de los Penachís, que según las crónicas de los españoles, fue una de las pocas del norte que se enfrentaron a los incas y no dejaron someterse. Con el tiempo fue conocida como la etnia del “Color Rojo”, debido a una danza donde se usa el poncho de color rojo característico de los penachos.

El reino de las neblinas

El cerro Yanahuanca tiene más de 2 830 metros sobre el nivel del mar y casi todo del año está coronado por un permanente manto de neblina que origina constante llovizna y da nacimiento al río Penachí.

La zona donde está la “Gruta de la Cruz” está a casi cuatro horas de Penachí y para llegar a ella, además de mucha fe, hay que tener espíritu de escalador, por lo escarpado del camino y lo agreste del lugar.

A diferencia de las cruces del Cerro Chalpón de Motupe y Olmos, en que los feligreses pueden darse el lujo de visitar a los sagrados maderos en sus propias grutas en cualquier época del año, la Cruz de Yanahuanca recibe a lo largo de los meses solo a los más osados creyentes que logran trepar el escarpado camino de piedra y soportar el frío y el fuerte viento.

El hallazgo

La Cruz de Yanahuanca fue encontrada un 20 de agosto de 1868 por el pastor Anselmo Rojas Calderón, cuando estaba en el cerro buscando su ganado. El hombre regresó al pueblo y avisó a los comuneros, quienes al día siguiente subieron al lugar y comprobaron el hallazgo.

Desde esa época, los comuneros bajan la cruz dos días antes de su fecha central, desde la misma gruta hasta el caserío Potreropampa.

El sagrado madero es bajado por un pequeño grupo de personas debido a lo estrecho y escarpado del sendero, pero a partir de este caserío es acompañada por los danzarines rojos y negros.

En Penachí, la Cruz de Yanahuanca permanece en el templo San Mateo Apóstol, cuya construcción data de 1572, año en que también los españoles desde Motupe comenzaron a cristianizar a los pobladores de la zona pertenecientes a la etnia Penachíes.

El día central de la festividad a la Cruz de Yanahuanca es el 20 de agosto y es una buena oportunidad para conocer más sobre el rico folclor de la región Lambayeque. Hay minibuses que parten desde Chiclayo hasta Penachí, usando la ruta de ingreso por Motupe-La Ramara-Kerguer-Penachí.

Hace mucho frío así que lleve ropa de abrigo y medicina para el soroche y el dolor de cabeza.

Por: Juan Cabrejos Becerra

 

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