Los violentos enfrentamientos en la selva peruana, que dejaron el trágico saldo de 33 muertos, entre policías y nativos, pudo evitarse si es que el Estado hubiera tenido una mejor comunicación con las comunidades indígenas, que jamás comprendieron los alcances de los decretos legislativos 1090 y 1064, que finalmente desencadenaron la masacre en la Amazonía.

En Enfoque de los Sábados, un panel de especialistas en el tema indígena coincidió en asegurar que los canales diálogo entre el Estado y los nativos son pobres, ya que (tal como lo reconoció el propio premier Yehude Simon) se trató de solucionar el conflicto desde Lima, en lugar de buscar en diálogo en las propias comunidades amazónicas.

Al respecto, el antropólogo Romel Plascencia, coordinador del Departamento de Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, explicó que las comunidades indígenas son pueblos altamente organizados, por lo que no se puede decir que existe una manipulación extranjera sobre ellos.

"Ellos buscan estar incluidos en el país", apuntó,  tras considerar que el Gobierno debe asumir su responsabilidad por los errores cometidos. "No se puede hablar de posturas hegemónicas. Hablar de manipulación internacional, me parece una postura confrontacional. Siempre se piensa que hay conspiración, eso es escapismo y no asumir responsabilidades", agregó.

En tanto, el psicólogo social Jorge Yamamoto lamentó que el Estado no haya buscado especialistas en el tema indígena para poder entender su cultura y, así, evitar que se rompa el diálogo, lo que desencadenó la violencia.

"No había herramientas para entender la psicología indígena. Los peruanos no conocemos el Perú, pero hay académicos que conocen la ideología. No es que no existan técnicos, sino que no son consultados", consideró el especialista.

Territorio y propiedad, conceptos incompatibles
El doctor César Guzmán Barrón, director del Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la Pontificia Universidad Católica del Perú, advirtió que el Estado confundió los conceptos de territorio y propiedad, que, para la cosmovisión indígena, son incompatibles entre sí.

"Hay que conocer la diferencia entre territorio y propiedad. El territorio abarca el lugar donde los indígenas se desarrollan. Por ende, cuando el Estado busca titular su territorio, ellos sienten que lo no titulado no es suyo, sintiéndose amenazados", explicó el experto.

Por su parte, el ingeniero Gustavo Suárez de Freitas, del Ministerio de Agricultura, reconoció que hubo confusión entre territorio y propiedad y estimó que en las próximas reuniones con los indígenas, se debe tener en cuenta esta diferencia para iniciar negociaciones.