Paty Condori

La Fiesta de las Cruces se vive mejor y al ritmo de sikuris en la ciudad de Huancané, ubicada en la zona norte de la región Puno. A la celebración se trasladan cientos de personas provenientes del país y el extranjero.

La mayoría de los asistentes de la fiesta son huancaneños, que por diferentes motivos dejaron su tierra para buscar mejores oportunidades en otros lados. La fiesta de las cruces es aprovechada para el recuentro con Dios y sus seres queridos.

Los participantes de la festividad no dudan en gastar sumas fuertes de dinero en los pasajes, pues este puede costar hasta tres veces más del precio que se ofertan por la demanda de pasajeros. 

La fiesta

En Huancané, los alferados de la fiesta de las seis cruces principales inician la celebración con las velaciones que son tres en cada año. La primera se registra el 24 de abril y la siguiente en fecha 27 de ese mismo mes. La última y tercera velación se realiza el 1 de mayo adonde asisten la mayoría de los fieles y devotos de la Santísima Cruz.

En esa ciudad aymara donde la temperatura puede llegar a los 7 grados bajo cero, la gente venera a las 6 cruces principales denominada como la Cruz del Centro, Tatito Grande, Tatito Mamani, Tatito Díaz, dos en El Bosque y la de Muñapata.

En la última velación, la gente asciende al cerro Pokopaca, que es el apu guardián de esa localidad rebelde de Huancas. La primera cruz se denomina la del Centro, y son seguidas las cruces del Tatito Grande, Tatito Mamani, Tatito Díaz y las del Bosque. En la cumbre y la última cruz es la de Muñapata.

El ascenso al Pokopaca, que se ubica sobre los 3920 metros sobre el nivel del mar, también es acompañado por los integrantes de los sikuris. Los alferados pasan la noche acompañando a su cruz, junto a los devotos.

El 2 de mayo, en una de las cruces del Bosque, un grupo de devotos satiriza una boda entre desconocidos. La mayoría de los participantes es cómplice del matrimonio. Tras el hecho, las cruces bajan con los alferados al ritmo de los sikuris.

Posteriormente, las cruces realizan su encuentro por los alrededores de una institución educativa en donde los fieles rezan y tocan las imágenes tras formar una cola. Luego todas las cruces son llevadas al mercado en donde se realiza la misa central.

Ese mismo día, las sagradas imágenes son conducidas a la plazuela Grau en donde son adornadas y se encuentran con las cruces de las comunidades campesinas. Allí, luego se concentran los acompañantes de los alferados para luego salir bailando por las calles de Huancané.

El  3 de mayo se realiza la misa central y los dueños de la fiesta colocan la banda a los próximos alferados. La mayoría de las cruces ya tienen programados hasta el año 2018.

El 4 de mayo, el nuevo alferado agasaja a sus invitados con un plato de chicharrón que se prepara a base de carne de cerdo.

Y el 5 de mayo, los alferados pasantes bailan con los cocineros y ayudantes de cocina como agradecimiento. Lo hacen al ritmo de los sikuris que son infaltables en la celebración religiosa.

Por: Paty Condori

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