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El  pasado 21 de  junio del año  2O12  una  noticia  causó inusitado  revuelo en  la  población trujillana. El  coronel  en  retiro  Elidio Espinoza confirmaba su  ingreso a  la arena política y se convertía  en un rival de fuste frente a las candidaturas tibiamente anunciadas para ser autoridad regional.
 
Pero ¿quién es este oficial que despierta pasiones y nunca pasa  inadvertido? Elidio Espinoza Quispe  nació en  la provincia   de  Chepén, situada  a 130  kilómetros al norte de Trujillo. Su biografía  adquiere trascendencia cuando encabeza la lucha contra la criminalidad en  la convulsionada  “Capital  de  la  Primavera” durante los años 2007 y 2008.
 
El aparentemente exitoso plan de seguridad de Espinoza Quispe sufrió un fuerte revés cuando fue  acusado de cometer los delitos de secuestro  agravado y homicidio calificado en contra de cuatro presuntos delincuentes.
 
A  partir de  ese momento, la  figura de Elidio Espinoza se relaciona, para sus críticos, con la del  uniformado que encabezó una cuestionada lucha contra la delincuencia, pues se habría valido para ello del llamado  “escuadrón de  la  muerte”, según una denuncia de la Fiscalía.
 
¿Héroe o villano? El coronel en retiro carga sobre sus hombros el rechazo de  un  sector de la población, pero  también la expectativa de  quienes lo consideran un ícono de la  lucha  contra el crimen. Punto  a  su  favor si tomamos en cuenta el  incremento del accionar delincuencial, como la extorsión, en una región que reclama a gritos medidas radicales contra los malhechores.
 
Conocedor de  la  problemática y  eventual  analista  curtido por innumerables entrevistas en  medios  de comunicación, Elidio  Espinioza lleva como estandarte la lucha contra la  delincuencia.  Su  fórmula no  ha  sido revelada.  Tampoco las  personas que lo acompañarán en  esta aventura  con destino  incierto.
 
En todo caso, es importante señalar que su  presencia ha configurado una nueva perspectiva en el  usualmente  tedioso  ambiente  político regional, hasta hace poco  polarizado entre  el Partido  Aprista   Peruano (PAP) y Alianza Para el Progreso (APP).
 
Así, y luego de ser considerado como referente del “sólido norte aprista” por su  apego casi hereditario a  los dictámenes del PAP, Trujillo  se convirtió en bastión de APP, novel agrupación liderada por el  empresario César Acuña  quien ahora  dirige  los  destinos  de  la  Municipalidad Provincial.

El partido de  la  estrella,  por su parte, controla  todavía el  Gobierno Regional con el veterano José Murgia como única carta de presentación.

De este modo, entre la alternativa de Alan  García y su afán por recuperar Trujillo, por un lado, y César Acuña con su embrionario proyecto presidencial por el otro, surge ahora la figura de Espinoza Quispe quien va cosechando silbatinas y aplausos de críticos y admiradores por  igual.
 
El derrotero para el proyecto del coronel en retiro será determinado por la ciudadanía. Antes, deberá  convencerla con sus planteamientos y soportar lo que seguramente será una dura campaña política con miras al  sillón municipal o al máximo cargo en el Gobierno Regional. Los sufragantes  tendrán la palabra en las urnas.

Por Jorge Rodríguez

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