Henry Urpeque

Como es habitual todos los años, más de 20 mil fieles veneraron al sagrado madero de la Cruz de Motupe en su día central de festividad.

Desde tempranas horas de la mañana (domingo) los fieles llegaron de todos los lugares  en compañía de su familia para participar de la Santa Misa que fue oficiada por el obispo de la Diócesis de Chiclayo, monseñor Jesús Moliné Labarta.

Los fieles acamparon en el parque del distrito para poder alcanzar los primeros lugares de la cola,  y poder así orar al santo madero. Ni la inclemencia del sol impidió que la fe desbordara los corazones de los fieles quienes llegaron desde los distritos más alejados de la región Lambayeque y de otros lugares del Perú.

En su homilía el obispo Jesús Moliné dijo que esta fe en las calles debe reflejarse en los corazones cada día para limpiar las cosas negativas que existen actualmente en la sociedad.

La cruz permaneció en el templo San Julián hasta las 6:00 p.m. para después partir en procesión por las principales calles del distrito.

El madero lució radiante, adornada con joyas de oro y plata, bajo un impresionante arco de metal. Su ingreso al pueblo de Motupe se dio en medio de una apoteósica bienvenida.

Muchos de los fieles derramaron algunas lágrimas al recordar que hace un año, fue cortada en 5 pedazos y despojada de todas su joyas. Sin embargo, dijeron que este hecho debe marcar una profunda reflexión, pero lo más importante, debe fortalecer y edificar su fe.

El pueblo de Motupe fue adornado de alfombras de pétalos de rosas, por donde transitaron las andas del santo madero.

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