Mejorar la infraestructura de los penales del país, así como disminuir el hacinamiento de algunos establecimientos penitenciarios, conformarán las principales medidas en la gestión del nuevo jefe del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Jorge León Ballén.

El funcionario precisó que a fin de superar el déficit carcelario. buscará -por ejemplo- disminuir el hacinamiento del penal de Lurigancho y descargar otros penales mediante una distribución equitativa de los internos, toda vez que –según dijo- hay cárceles peruanas donde sobra espacio y otras en las que falta.

León Ballén, quien sucede en el cargo a Leonardo Caparrós, precisó que en el país existen aproximadamente 43 mil internos recluidos en diferentes recintos penitenciarios, pese a que la capacidad de albergue de todas las cárceles está adecuada para sólo 23 mil reos.

Asimismo, informó que ya está en curso la aplicación de un moderno sistema instrumental de control de internos, mediante el cual se recoge características físicas como huellas dactilares, cicatrices, bigote, barba, entre otras señales particulares, e incluso una fotografía electrónica del reo.

Toda esta información, añadió, quedaría registrada y se podría acceder a ella al momento de tramitar la excarcelación de un interno en tiempo real, en todo el país donde exista un establecimiento penitenciario.

Sobre el caso de la presunta violación de cinco internas en el penal de Quencoro, en el Cusco, el jefe del INPE señaló que aún hace falta sacar mayores conclusiones, pero ya se dispuso como primera medida cautelar la salud y la seguridad de las presuntas víctimas.

Detalló que se ha dispuesto que las reclusas permanezcan aisladas por las noches, "no como castigo, sino por seguridad".