Mayra Amaya

Una vez más la religiosidad de la provincia de Sechura, en la región Piura, se pone de manifiesto con la puesta en marcha de los trabajos de restauración de la Iglesia San Martín de Tours, declarada Monumento Histórico Colonial por Ley N° 10278 del Congreso de la República.

Iglesia San Martín de Tours

Este recinto religioso data de 1760, comenzado posiblemente los trabajos 30 años atrás, según un documento que aparece fechado el 13 de diciembre de 1729, cuando se le envía al padre Roque Rodríguez de Arenas 4 mil pesos y 8 reales para impulsar los trabajos en el pueblo, según nos cuenta Manuel Cruzate, quien trabaja en la iglesia por más de 20 años.

Según los archivos arzobispales de Lima se cita la fecha 30 de mayo de 1778 como el día en que la iglesia fue bendecida, consagrada y pontificada por monseñor Pedro José Barroeta, tras haberse trabajado por casi 50 años.

Según Cruzate Carrera la iglesia fue edificada en esta zona por un tema político y tomando en consideración que en la zona de Sechura está rodeada de un valle, que al ingreso tiene un puente por donde discurre de manera natural un río; al sureste se observa el inicio del desierto y al oeste se divisa el mar, a una distancia de 5 kilómetros, aparte de los recurso naturales del lugar.

A la fecha, un 90% de la estructura de la iglesia es su masa original; pero esta presenta deficiencias debido básicamente a los sismos como el ocurrido en 1814, donde las parte más cóncavas de la cúpula central se resquebrajaron; y según las crónicas del padre Mariano Mego en 1934 se reconstruyen algunas partes con materiales más livianos, luego de haber sido afectada la torre del campanario por otro sismo en 1912, debiendo ser finalmente demolida y reconstruida.

Historia y características de la iglesia

El estilo que caracteriza a la iglesia es el Barraco Tardío a inicios del siglo XVIII, se aprecian torres de hasta 44 metros de altura, el templo tiene 12 metros de largo por 32 de ancho, al interior sobresale el púlpito tallado en madera, así como el altar mayor hecho a mano con troncos de árbol y aún se aprecian algunos balcones que en el pasado fueron utilizados por las personas más distinguidas del lugar, que asistían a misa de manera discreta, según detalla el Arzobispado de Piura.

Además, al interior de la iglesia existe la Sala de Arte Religioso, donde se exhiben dos cristos muy antiguos de madera, la matraca de Viernes Santo, la campanilla del Corpus Christi, el cuarto del encierro y algunos objetos coloniales más, según nos refiere Cruzate Carrera.

Así también, sobresale el reloj solar, que es un cono con rosetas alrededor, y cuando cae el sol va marcado la hora, es decir la sombra que va atravesando una roseta a otra nos indica la fracción de la hora, conocidos como los Intihuatana, que en quechua significa “reloj solar”.

A través de la historia, se describe que el 28 de marzo de 1783, durante la visita del obispo de Trujillo Baltasar Jayme Martínez Compañón, dispone que el saldo de las limosnas que iba a ser destinado al obispado, fuese derivado como ayuda para el costo del Retablo Mayor, determinando que en lo sucesivo se haga lo mismo hasta que se complete la obra.

En 1819, Cochrane permitió que sus soldados saquearan la iglesia, y aunque devolvieron algo, se quedaron con buena parte de lo sustraído y para 1824, Bolívar requisó la plata de las iglesias que no eran indispensables para el culto.

Bajo todo este marco de historia ahora el templo será reconstruido con una inversión de un millón 500 mil dólares por parte de la empresa Vale, según informó el arzobispo de Piura monseñor José Eguren, cuyos trabajos se extenderán por 7 meses.

Por Lina Fiestas

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