Hoy es feriado regional en Piura, fecha en la que se conmemora la festividad en honor a la Virgen de las Mercedes de Paita, ciudad que lució abarrotada por los miles de feligreses que llegaron para venerar la sagrada imagen que representa a María, madre de Jesús y de todos los cristianos.

La ciudad porteña acogió a centenares de peregrinos y muchos visitantes más quienes para poder venerar a la Virgen tuvieron que formar extensas colas que desde la Basílica Tres Cruces llegaban hasta la misma Plaza de Armas de la ciudad.

La Santa Misa en honor a la Patrona de las Fuerzas Armadas del Perú, la desarrolló el Monseñor Luciano Maza Huamán, Vicario General de la Arquidiócesis de Piura, acompañado de varios sacerdotes, enviados del Monseñor José Eguren Anselmi, quien no estuvo presente por encontrarse en tierras norteamericanas acompañando el recorrido del Papa Francisco.

La histórica celebración en honor a la Virgen de las Mercedes de remonta al siglo XVI con la llegada de los españoles a Piura. Se le atribuye a Miguel de Orenes la fundación del primer Templo de la Merced –inicialmente una ermita- desde donde inició la evangelización de los indígenas de la comarca. Esta edificación fue destruida durante el ataque al puerto perpetrado por Thomas Cavendish en 1587, ataque que también motivó el traslado definitivo de la población piurana que por entonces se ubicaba en el puerto. Se sabe que la imagen de la Virgen fue salvada de las llamas por un desconocido feligrés que la resguardó en su hogar. Con el renacer del puerto los paiteños renovaron su devoción a la Virgen y reconstruyeron su santuario.

A principios del Virreinato, Paita fue emporio de las flotas que transportaban los grandes capitales del comercio y del erario real de esta parte del continente, por lo que fue constantemente atacada por piratas y corsarios siendo el más recordado George Anson (1741) tanto por la ferocidad del ataque como por la agresión que sufrió la imagen de la Virgen.

Cuenta la tradición que, ante la sorpresiva embestida del corsario inglés y la negativa de los paiteños a pagar el rescate, Anson, incendió el puerto, salvándose sólo de las llamas las Iglesias de La Merced y San Francisco. Al ingresar al templo de la Merced y saquear las piezas de valor, Anson o uno de sus marinos, intentó infructuosamente decapitar la venerada imagen de Nuestra Señora, a quien, pese a sus tentativas, sólo pudo producirle unos pequeños cortes en el cuello.

Enloquecido, el corsario mandó que la condujeran a la nave, pero al momento, estalló una terrible tempestad. Espantados los tripulantes, atribuyeron el inusual comportamiento del mar al robo sacrílego, por lo que lanzaron la estatua a sus aguas y al momento volvió la calma.

Al día siguiente, cuando ya los ingleses habían partido, la imagen fue encontrada en la orilla por unos pobladores quienes dieron aviso a los vecinos los que, pese a lo sufrido, acudieron jubilosos a la playa y en procesión, condujeron en hombros a la querida efigie hacia su templo.

La antigua iglesia de la Merced se encuentra actualmente escondida tras el edificio de la antigua Aduana, pero desde 1975 la imagen de nuestra querida Mechita es venerada en su Santuario edificado sobre el cerro Tres Cruces desde donde acoge a los miles de peregrinos que vienen todos los años a visitarla.

Este año se ha estimado que solamente en la hora de su misa y veneración, cerca de 10 mil personas estuvieron presentes y esta tradición se extiende en los días siguientes.

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