Referencial

Febrero es mes de fiesta en Puno, no solo por la celebración de la Festividad de la Virgen de la Candelaria, sino también por las celebraciones carnavalescas que inundan los distritos y comunidades alejadas de la región, desde donde se pueden oír las melodías de los pinquillos, las tarkadas y las chakalladas.

Además tiene una connotación cultural y social para la vida del campo. Es el mes donde la lluvia se presenta con mayor intensidad, donde los frutos florecen y reverdecen en los campos y donde el campesino siente la necesidad de festejar ese regalo de la naturaleza.

Por ello los hombres denominaban a esta celebración la anata, que luego pasaron a llamarse las fiestas de carnaval, en las que las poblaciones de las comunidades vestían sus mejores trajes y salían por las calles a bailar.

Las mujeres danzaban delante, mientras que los hombres interpretaban el pinquillo. Hoy en día esta celebración se ha sofisticado y se han adoptado costumbres propias de otras regiones. Por ejemplo la celebración del Cortamonte o la Yunsa, que no es propia de la región Puno, pero que ahora se ha convertido en una fiesta obligada para sus pobladores, sobre todo aquellos barrios que conforman conjuntos de Tarkadas, Pinquilladas y Chakalladas.

Enormes árboles de eucalipto son colocados en la parte central de la fiesta y se los adorna con globos y regalos. Los asistentes a la fiesta danzan alrededor del árbol y uno a uno intentan derribar el tronco que se niega a caer, quién derribe el árbol será finalmente quién tome la posta para el año siguiente y organice la fiesta.

En los distritos más lejanos de Puno se organizan los conocidos Chiuchicos y los Chakus de zorro que culminan en el entierro de los animales que marcan el término de la celebración carnavalesca para la población.

Y como todo es fiesta para el hombre andino, los cacharparis significan la fiesta de despedida hasta el próximo año.

Posterior a ello las pandillas hacen su aparición. La más tradicional es la pandilla puneña que era danzada por la nobleza de aquel entonces. Los hombres visten un pantalón blanco, un saco negro, sombrero y un pañuelo en la mano.

Las mujeres llevan botines blancos, pollera, sombrero y un mantón multicolor, que también lo lleva el hombre. La música que acompaña esta danza también es particular. Está conformada en su mayoría por instrumentos de cuerda,  acordeón, trompetas, saxofón, y el canto de los mismos.

Por: Víctor Ortega
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