Cortes

La región Lambayeque es la zona más arqueológica del norte, pues se pueden encontrar vestigios arquitectónicos no solo en la zona costeña, sino también en la ceja de sierra y hasta en la parte más alta de los andes lambayecanos, donde dentro de poco se comenzará con las excavaciones en un templo de piedra, que tiene signos de la cultura Chavín.

Pero esta vez nos interesa la zona de Ventarrón-Collud, en el distrito chiclayano de Pomalca, donde se descubrió los vestigios arquitectónicos más antiguos del norte del Perú, contemporáneos con la famosa ciudadela limeña de Caral.

Allí en Ventarrón, hace seis años, justo el 1 de agosto del 2007 se inició el Proyecto de Investigación Arqueológica en el Cerro Ventarrón y el complejo Collud-Zarpán, donde se logró descubrir y comprender los orígenes y auge de la civilización en el valle de Lambayeque.

A cuatro meses de iniciado el proyecto, comenzó a rendir sus primeros frutos, pues en diciembre del 2007 se descubrió el templo más antiguo de la región en la Huaca Ventarrón. El arqueólogo Ignacio Alva Meneses, explica que su primera fase data de alrededor de 2 400 a.C.

Alva indica que el yacimiento abarca también el sitio Arenal, en la falda suroeste del cerro con aproximadamente 18 hectáreas de arquitectura monumental, por lo que se estima que el enorme centro ceremonial fue construido y mantenido en uso continuo durante 1000 años entre el 2900 a 1800 a. C.

El joven arqueólogo –hijo del internacional Walter Alva – explica que en el complejo Collud – Zarpán, distante 1 kilómetro al noroeste del cerro, se descubrieron edificaciones monumentales correspondientes al siguiente periodo cultural, el Formativo, auge de la civilización que se dio entre 1900 a 500 a.C.

“El sitio constituyó la capital teocrática del valle, abarcando más de 25 hectáreas. Fue en esta zona, del valle más productivo de la costa, donde se inició y alcanzo esplendor la primera civilización del norte del Perú”, indica el joven investigador.

En estos seis años, Ignacio Alva indica que el hallazgo en Ventarrón es un alto relieve zoomorfo de 29 centímetro de alto por 24 de ancho, ubicado en la pared de fondo, al costado de la banqueta que fue el trono donde se aposento la primera autoridad de nuestra historia. “El relieve sería la obra de arte más antigua del templo y del norte del Perú en su género.

Esta primera expresión simbólica representa un animal de hocico largo y abierto, orejas puntiagudas, cola pronunciada, garra prensil y una incisión sobre el abdomen a manera bolsa; se trata de un «hurón» o zarigüeya”, nos explica.

Sin duda que las excavaciones en Huaca Ventarrón han logrado reconocer la fase más antigua del templo; el modelo primigenio, como en las fases siguientes, consistía de una plataforma enclavada en lo alto un promontorio rocoso al pie del cerro Ventarrón. Se logró fechar restos de carbón asociados al fogón del primer templo en 2300 a.C.; sin embargo el fogón había sido remodelado, por lo que se puede suponer que la primera fase sería más antigua en su origen.

Sin duda estamos ante una zona con mucha importancia para la arqueología mundial, por lo que en los últimos meses ha recibido la visita de arqueólogos y antropólogos de diferentes partes del mundo. El más feliz sin duda es Ignacio Alva, quien anuncia que para el 2014 se comenzará a construir el museo de sitio, el sétimo recinto museográfico de la región Lambayeque.

Por: Juan César Cabrejos Becerra

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