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La huelga indefinida en la provincia de Espinar, Cusco, contra el proyecto de irrigación Majes-Siguas II, ingresó a un "punto muerto" por la falta de entendimiento entre el Gobierno y los manifestantes, admitió la Defensoría del Pueblo en esa región.

"La situación está en calma hasta el momento, pero no sabemos qué pueda ocurrir más tarde", declaró a Efe el representante de la Defensoría en Cusco, Silvio Campana.

Los pobladores de Espinar protestan contra la licitación del proyecto de irrigación Majes-Siguas II por considerar que el proceso ha sido irregular al no considerar estudios de impacto ambiental y porque, además, se cree que los desabastecerá de agua.

Los promotores de la protesta en Espinar acordaron mantener la huelga hasta que llegue la comisión de alto nivel del Gobierno, con la que se pueda formar una mesa de diálogo para solucionar el conflicto, que ya dejó un muerto el pasado jueves.

Sin embargo, el ministro de la Producción, Jorge Villasante, manifestó que "nadie puede negociar con una pistola en la sien", al insistir en que los manifestantes tienen que levantar la protesta antes de acudir a dialogar.

"Entonces, hay un punto muerto", agregó Campana y confió en que "no ocurra ninguna desgracia".

El defensor del Pueblo en Cusco confirmó además que organizaciones sociales de esa ciudad acatarán un paro los próximos 21 y 22 de septiembre, para sumarse a las demandas de Espinar.

Entre los que se sumarán están el sindicato de obreros de construcción, los mercados y estudiantes universitarios.

EFE