Congreso

El jefe del Instituto Nacional Penitenciario (INPE),  José Luis Pérez Guadalupe, atribuyó la fiesta que reclusos protagonizaron en el penal Miguel Castro Castro a la corrupción que está enquistada la administración de las cárceles en nuestro país.

"No nos queda más que hacer un mea culpa por lo sucedido en el penal Miguel Castro Castro, que es un hecho de corrupción", aseveró.

Ante la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso, el funcionario informó que tras la denuncia y difusión de un video en el cual se veía la realización de una fiesta de un interno, con torta, licor y una banda musical, el INPE inició una investigación, pero todavía no están listas las conclusiones.

Pérez Guadalupe dijo que dentro de las medidas que adoptó el ente penitenciario para corregir esta violación a las normas de seguridad, se dispuso el relevo del personal involucrado, una requisa en la mencionada prisión para sacar objetos indebidos en posesión de los internos.

Señaló que el día de los hechos, trece personas ingresaron a Castro Castro y la Sala de Monitoreo hizo "oídos sordos porque está enquistada la corrupción".

"El combate a la corrupción en los penales y en este centro en particular es una carrera de largo plazo", manifestó.

Añadió que el Gobierno ha autorizado que puedan contratarse mil nuevos empleados penitenciarios.

A su turno, la ministra de Justicia, Eda Rivas Franchini, quien tuvo una intervención previa a la del jefe del INPE, afirmó que “el problema más álgido en los penales es la sobrepoblación".

Asimismo calificó de un “hecho vergonzante” el incidente que se produjo en el penal Castro Castro el 10 de noviembre pasado, acto seguido cedió la palabra al titular del INPE.