Congreso revisará la ley de alternancia.
Congreso revisará la ley de alternancia. | Fuente: Foto: Congreso

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La lucha contra el coronavirus ha puesto en evidencia el eficaz liderazgo de un puñado de mujeres cuyos países han tenido excelentes resultados en términos de protección de la salud pública y de prudencia sobre el impacto económico de las medidas restrictivas. Angela Merkel en Alemania, Katrin Jakobsdottir en Islandia, Tsai Ing-wen en Taiwán y Jacinda Ardern en Nueva Zelanda han mostrado que el rigor en el manejo de las cifras no tiene porqué ser incompatible con la empatía ante el sufrimiento humano. La promoción de las mujeres en la política y en general en los puestos de mando no es buena solo para las mujeres. Lo es para el conjunto de la comunidad, porque no existe una sociedad liberada de discriminación, violencia de género y acoso. Sin embargo, en el Perú, el número de mujeres se ha venido reduciendo en todos los mandatos electivos: congreso, gobiernos regionales, municipalidades. Por eso, resulta indispensable que nuestro sistema electoral favorezca la representación justa de 51% de nuestra población.

Podemos esperar que hoy se dé una paso mayor hacia la aprobación de una ley que el Congreso anterior quiso hacer vigente solo a partir del 2031. Depende de la Comisión de Constitución que sesiona esta mañana bajo la presidencia de Omar Chehade que podamos terminar con un disfuncionamiento de nuestra democracia.

El Banco Mundial ha publicado sus previsiones económicas modificadas por el impacto global de la pandemia en curso. La entidad multilateral anticipa que viviremos el mayor desplome desde su fundación, al fin de la segunda guerra mundial. Solo el continente asiático mantendrá crecimiento, pero con una tasa inferior al 1%. En América Latina el producto se reducirá en 7%, pero en el Perú la caída podría superar el 12%. Sin embargo el “rebote” previsto el 2021 favorecerá también a todos los países, pero el rebote peruano podría ser el más acentuado, con cerca de 7%, es decir más del doble que el crecimiento que se prevé en Chile o Colombia. No hay duda de que las previsiones para el 2020 son graves o desastrosas, pero depende de la actitud de cada uno focalizarse en los inevitables males del 2020 o las mejoras del 2021.

Las estadísticas sobre temas económicos, sanitarios u otros no impiden un margen de interpretación, en el que se filtran elementos subjetivos si no pasionales de los que las leen. Lo que no sabíamos es que la irracionalidad, la hostilidad a la ciencia y el pensamiento mágico aumentan en América Latina y forman corrientes capaces de capturar el poder político en algunos países. Al menos esa es la tesis que desarrolla el politólogo peruano Alberto Vergara en el prestigioso New York Times. Bajo el título de Los líderes del pensamiento mágico, Vergara se refiere a los casos de Donald Trump, Daniel Ortega, Jair Bolsonaro, Andrés Manuel López Obrador y Jeannine Áñez y afirma que “la pandemia nos ha permitido ver las consecuencias oscuras que destilan esas posturas políticas”. “Estamos ante una tendencia que combina impulsos antiilustrados con una forma de actuar atada a instintos y misticismo, y que privilegia el exabrupto del jefazo por encima de la razón”. Vergara pasa revista a las principales corrientes de pensamiento que han marcado el espacio público en América Latina y concluye que el oscurantismo y la irracionalidad pueden aumentar su influencia ante electores desorientados y partidos sin visión doctrinaria. “Vale la pena estar prevenido, advierte Vergara, y saber que seamos de derecha o de izquierda es mejor no elegir a un anti-racionalista como mal menor”. Si el análisis de Vergara es correcto, solo nos queda lamentar el aforismo del filósofo Henri Bergson: “El homo sapiens es la única criatura dotada de razón, pero es también el único ser que aferra su existencia a cosas irracionales”.

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