Análisis | El rechazo del Perú a la llegada de Maduro y sus posibles consecuencias

El panel de Enfoque de los Sábados conversó esta semana sobre el panorama posterior al retiro de la invitación al presidente de Venezuela a la Cumbre de las Américas

Coincidencias en el fondo y discrepancias en las formas. Un panel conversó en Enfoque de los Sábados sobre el rechazo del Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski a la llegada de Nicolás Maduro a Lima para la Cumbre de las Américas. Los especialistas se mostraron a favor de que el Perú tome una posición firme contra el régimen chavista, pero señalaron que las formas del anuncio de que el presidente venezolano no podrá entrar “ni al suelo ni al cielo peruano” no fueron las más adecuadas y que incluso podrían tener consecuencias contraproducentes.

Esta semana, el Gobierno peruano envió una carta a su par venezolano en el que le retira su invitación al cónclave que realizará en Lima el 13 y 14 de abril, a lo que Maduro respondió que vendrá de todas formas “por aire, tierra o mar”. La decisión es “respetada” por el Grupo de Lima, cancilleres de doce países que han denunciado la ruptura del orden democrático en Venezuela, y apoyada por los gobiernos de Canadá y EE.UU., mientras que Bolivia y Cuba se han manifestado en contra.

Cumbre en riesgo

Todos los especialistas coincidieron en su rechazo al régimen de Maduro y en la importancia de que el Gobierno peruano rechace medidas como el adelanto de elecciones presidenciales, así como en la necesidad de que la Organización de Estados Americanos (OEA) active la Carta Democrática en Venezuela. “La Cancillería ha asumido un liderazgo de tratar de persuadir al Gobierno de Maduro para que no siga tomando actitudes de ruptura del orden democrático”, dijo el excanciller Eduardo Ferrero Costa (1997-98), quien también lamentó que ese compromiso no sea "seguido en la misma profundidad por los demás estados”.

Ferrero consideró, sin embargo, que la intención del Gobierno de no dejar que Maduro entre al país pone en riesgo el éxito de la cumbre, que precisamente debería servir para discutir medidas ante la crisis en Venezuela. “El Perú tiene derecho de impedir a un extranjero, aunque sea presidente, que ingrese a su territorio; pero la práctica diplomática, los principios naturales nos dicen que si uno es un país sede, anfitrión, no dueño de la cumbre, no puede prohibir a un presidente asistir”.

“Vayamos a un escenario. Viene la cumbre y el Perú insiste en que no puede ingresar. ¿Qué harán los países que defienden a Maduro? De repente no vienen a la cumbre y si vienen será un debate sobre él y no sobre los temas de fondo.  La forma en la que estamos manejando este tema puede conducir a no tener los mejores resultados en la Cumbre de las Américas. Esa es mi preocupación”. El exministro también pidió “bajar el nivel” de la retórica entre Lima y Caracas. “Hay que evitar que esta cumbre no llegue a ser. De repente se puede suspender, se puede postergar o hacerse en otras condiciones. En las actuales, llevar adelante una cumbre exitosa será muy difícil”.

Sacar provecho

El internacionalista Farid Kahhat señaló que el rechazo a llegada de Maduro, de la forma en la que se ha dado, podría terminar siendo aprovechada por él. “Es un régimen autoritario que viola sistemáticamente los DD.HH. de sus ciudadanos, ese no es el tema en discusión, el tema es si era conveniente actuar de la manera en que se hizo (…) Presumo que Venezuela va a hacer dos cosas: una es la que ya está haciendo, y hacía Cuba en el pasado: azuzar el espectro de una amenaza exterior para intentar cohesionar al frente interno o distraer la atención de los problemas internos, como que son el único país en el mundo con una hiperinflación en curso. Pero también podrían invocar un pronunciamiento de alguno de los otros países, que son 35 en la OEA más Cuba".

Kahhat también consideró que hay una inconsistencia en la postura de la Cancillería. “Si Venezuela no viene por la declaración de Quebec, bajo esta tónica no deberían Cuba ni Honduras, donde la propia misión observadora de la OEA dice que hubo tantas irregularidades que no puede determinar quién ganó. Este Gobierno, que se reeligió de esa forma, es uno de los que firma la declaración de Lima”. Además, alertó de que si se busca conseguir dos tercios de los votos para aplicar la carta democrática en Venezuela, “no deberíamos tomar iniciativas unilaterales que contribuyen a ahondar la división que ya existe entre los países de la OEA, que es lo que ha hecho la Cancillería”.

A nivel interno, el internacionalista dijo que el Gobierno podría beneficiarse de la polémica con el líder chavista. “Maduro es impopular, por lo que confrontarlo no hace daño. Qué tanto apoyo brinde es discutible porque la mayoría de los peruanos decidimos nuestra actitud hacia el Gobierno en función a otros temas. Lo otro es que el Gobierno se alinea en esta posición con la mayoría del Congreso, en el cual hay mociones de vacancia circulando. Esto desvía la atención respecto a esos temas”.

No desviar la atención

Diego García Sayán, también excanciller (2001-02) y ex presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (2010-14), dijo que la discusión generada por la intención del Gobierno de no dejar que Maduro pise territorio peruano no debe ser el foco de la discusión sobre la crisis venezolana.  “Me temo que estamos muy metidos en una cosa accesoria y local: si se va a impedir que el avión de Maduro aterrice por todos los medios. Ese no es el punto, el punto es cómo se puede mejorar la capacidad de los países miembros de la OEA y del mundo para hacer frente a una crisis humanitaria”.

El también ex ministro de Justicia (2000-01) señaló que el Perú debe apuntar a ejercer influencia en la OEA para aplicar la Carta Democrática y en las Organización de Naciones Unidas (ONU) para que el Consejo de Seguridad, del que forma parte desde enero, atienda la crisis humanitaria. "Tratar su llegada [de Maduro] como asunto de guerra y decir que va a impedírsele el aterrizaje no tiene ningún sentido. El tema de fondo es cómo se puede avanzar en que a través de los órganos multilaterales, como la OEA y las Naciones Unidas”.

“La lectura interna que se está haciendo de todo esto seguramente es muy buena para el Gobierno del Perú en el corto plazo, tener una posición firme frente a Maduro y sus excesos, pero si lo que queremos, más allá de una lectura política interna favorable al Gobierno, es una estrategia que contribuya a afianzar los valores en esta situación desesperada de Venezuela y los venezolanos, hay muchas otras piezas que jugar”, dijo García Sayán. “Creo que la Cancillería y el Gobierno pueden afiatar un poco sus mecanismos. La idea central, hay que apoyar a la democracia en Venezuela y enfrentar lo que se está haciendo, es correcta. Cómo se hace es lo que podríamos discutir y mejorar”.

“Vacuna contra el totalitarismo”

Ante los cuestionamientos del resto del panel a la forma en la que se dio el rechazo de la llegada de Maduro, otro ex ministro de Relaciones Exteriores, Luis Gonzales Posada (1988-89), dijo que el Perú “debe anteponer principios y valores democráticos sobre manejo de formas”. “El Perú debe tener una posición firme y sólida de respaldo a la Cancillería, sobre todo en un tema sensible donde nos enfrentamos a una persona violenta y agresiva que ha conducido a su país a la mayor miseria de la historia. Podemos ajustar las formas, me parece bien, pero creo que, en un sola dirección, el Perú debe expresarse como política de Estado”.

Cuestionado sobre si el rechazo a Maduro podría ser aprovechado políticamente por PPK, Gonzales Posada respondió que “podría ser”. “El Perú ha liderado una posición internacional, no lo olvidemos. Ha impulsado el Grupo de Lima y ha forzado situaciones en asuntos internacionales importantes. Eso sí es destacable y lo debemos reconocer, tanto con Luna como Aljovín, se ha avanzado muchísimo. Ese avance puede ser utilizado políticamente por un presidente que tambalea, que está en la cuerda floja, en serios aprietos. Podría ser”.

“Hay que hacer un gran esfuerzo para que la Carta Democrática se aplique, son tres o cuatro votos más que se necesitan. Creo que por ahí debe ir el gran despliegue diplomático de nuestra Cancillería para terminar de cerrar el círculo sobre Venezuela”, agregó el también ex presidente del Congreso. “Yo no entiendo como Estados Unidos no presiona para obtener los votos que faltan. Debe hacerse un gran esfuerzo para que los demás países ayuden”.

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