Protestas en Tía María. | Fuente: AFP

Comenzamos la penúltima semana de la actual legislatura sin saber en qué situación llegaremos a la celebración de nuestra Fiesta Nacional. Si en el Congreso se impusiera la sensatez, las bancadas podrían hacer un esfuerzo para aprobar los proyectos de Reforma Política que permitan encaminarnos con un marco claro y previsible a las elecciones del 2021. Desdichadamente, el debate sobre los temas de fondo se ve perturbado por la agenda judicial y las repercusiones de la lucha contra la corrupción: la prisión preventiva de Keiko Fujimori, las denuncias contra el ex Fiscal de la Nación Pedro Chávarry, y en general las investigaciones a funcionarios, operadores políticos y empresarios implicados en los casos Cuellos Blancos, Lava Juez y Club de la Construcción.

En este clima de incertidumbre política los dos temas prioritarios de nuestra agenda pública corren el riesgo de ser postergados: la seguridad ciudadana y la reactivación económica. Respecto de la seguridad ciudadana, vale la pena destacar dos logros obtenidos la semana pasada con la participación de la Policía Nacional: la captura en Huancavelica de un capo del narcotráfico, Hugo Sixto Campos, alias 'Chapo' y en Los Olivos del sicario Rubén Moreno, alias Goro, quien había sido liberado en un caso grave de disfuncionamiento del sistema judicial y la autoridad penitenciaria. El nuevo ministro de Defensa, Jorge Moscoso ha anunciado la revisión de “la estrategia del Estado para conseguir la pacificación del VRAEM”. Moscoso recuerda que cuando fue Jefe del Comando Conjunto “se brindaron facilidades al Ministerio Público… para actuar en casos de corrupción” que pudieran tener lugar en el VRAEM, como el pago simulado a los llamados “informantes fantasmas”. Respecto del sicario capturado por la Policía, aunque no conocemos los detalles, en su caso parece haber funcionado el sistema de recompensas ofrecidas a quienes aporten informaciones.

Seguridad y reactivación económica

La reactivación económica pasa indudablemente por el establecimiento de un clima que ofrezca garantías a la inversión privada, que constituye 80% del total de la inversión. El caso de Tía María es emblemático y constituirá una señal de la voluntad y la capacidad del gobierno de tomar riesgos políticos para llevar a la práctica sus decisiones. El gobierno debe saber que no contará con mucho respaldo en la clase política porque ya vemos que predomina en ella el silencio y la complicidad pasiva con la demagogia y los prejuicios anti-mineros. En ese triste contexto, vale la pena destacar la publicación de un comunicado firmado por personalidades de la sociedad civil.

Bajo el título de “Acuerdo por el Desarrollo”, el documento diseña un nuevo modelo de relación entre las empresas mineras modernas, el gobierno y las autoridades locales para que la minería impulse “programas de desarrollo de la agricultura, la salud y la educación y que maximice la contratación de mano de obra local en todo lo que sea viable”.

Esperamos que los firmantes puedan ampliar los horizontes de nuestro sesgado debate, sobre todo entre la población de la provincia de Islay.

Trump ataca a congresistas demócratas 

En el plano internacional, es penoso constatar una vez más la manera irresponsable como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se comunica vía Twitter con su población. Refiriéndose a las “mujeres progresistas” de la oposición, Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ayanna Pressley y Ilhan Omar, Trump se permite recomendarles que regresen a los países de origen de sus respectivas familias en vez de criticar al gobierno del país “más grande y más poderoso de la historia”.

Discriminar ciudadanos en base al origen de sus ancestros equivaldría en el Perú a cuestionar a Miguel Grau, de padre colombiano, a Francisco Bolognesi de padre italiano, a Jorge Chávez, que nunca pisó suelo peruano, a Valentín Paniagua, de padre boliviano, o al propio Alberto Fujimori, descendiente de padres japoneses. Los tuits de Trump han sido denunciados por la presidenta de la Cámara de Diputados, Nancy Pelosi, quien rechaza los comentarios “xenofóbicos” del presidente.

Las cosas como son

¿Qué opinas?