El primer ministro Shinzo Abe y el presidente surcoreano Moon Jae-in sostienen conversaciones en Nueva York en septiembre | Fuente: KYODO

El gobierno japonés anunció la semana pasada restricciones a las exportaciones hacia Corea del Sur de productos químicos esenciales para fabricar chips electrónicos y pantallas de teléfonos móviles inteligentes o de televisores. Estas medidas son consecuencia de un viejo litigio sobre el  trabajo forzado al que fueron sometidos los coreanos por los colonizadores japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.

La querella se agravó tras una reciente decisión de la justicia surcoreana, que ordenó a compañías japonesas que indemnizaran a las víctimas de esos trabajos forzados, algo percibido como una afrenta por Tokio. La situación no parece que pueda arreglarse rápidamente y los especialistas consideran que podría perturbar el desarrollo de la 5G, la red de internet móvil ultrarrápido, así como las futuristas pantallas plegables.

"Podría haber un retroceso de la producción, lo que tendrá como efecto aumentar los precios [de los chips] y desde luego de los productos manufacturados" advierte Avril Wu, analista del gabinete taiwanés TrendForce.

Seúl tiene reservas pero la escasez podría hacerse sentir al cabo de tres meses, agrega la analista. Japón se negó por ahora a cualquier tipo de negociación, y por ello los gigantes surcoreanos Samsung Electronics y SK Hynix están en una situación delicada.

- AFP -

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