REVIEW | Dragon Ball Super: Broly: una película para fans, pero solo para ellos

Esta semana finalmente se estrenó la esperada nueva película de Dragon Ball y mucha gente la está aclamando, pero... ¿Es realidad tanta maravilla o la nostalgia ha nublado nuestra objetividad?

Por Erich García 

Hay tres formas de ver una película de Dragon Ball -y esto aplica también para otras franquicias-: la primera con los ojos de un fan, al que no le importan mucho los detalles -salvo el fan service a borbotones- y que sólo le importa pasarla bien sea como sea. Y no les discuto nada, pues dicen que los más despreocupados terminan viviendo más contentos.

La segunda forma es verla sólo con ojo crítico, siendo incisivo, duro frente a los errores que toda película, sea del género que sea, tiene. En lugar de la bebida y el balde de pop corn, le tiene que dar más importancia a la libreta en la que toma nota de las cosas más resaltantes que observa. Y no es sencillo tener que hacer eso, sobre todo cuando en el fondo de tu ser, eres como cualquier otro fan que quiere disfrutar de la película.

La tercera, la que me demanda hacer esta reseña, es una combinación de ambas, algo para lo cual hacer reseñas de videojuegos me viene preparando desde hace casi 5 años. Disfrutar, pero como fan y público consumidor, recordar también que tenemos la responsabilidad de exigir que nuestras franquicias favoritas sigan mejorando en nivel y no decaigan con el tiempo. Y sí que hemos visto el efecto de esto, precisamente con Dragon Ball Super y la polémica que hubo respecto al deficiente nivel de animación de varios capítulos de la serie.

Es así que, algunos días después de haberla visto y habiendo "masticado" lo que vi, para no dejarme llevar de los remezones emocionales de la película, me animo a escribir algunas líneas al respecto.

Toriyama se atreve a reimaginar elementos del anime que si bien no eran oficiales, eran muy populares 

La estructura de las películas de Dragon Ball siempre se ha compuesto de una introducción casi cómica de personajes, un nudo en que un enemigo poderoso aparece -o regresa- casi espontáneamente y vapulea a los guerreros Z, para que finalmente en el desenlace casi siempre Gokú termine por -casi milagrosamente- acabar con el enemigo. Sin embargo, Dragon Ball Super: Broly es una película que, en cuanto a su concepción, ha decidido parecerse más a los especiales de televisión como "El Padre de Gokú" y "Un futuro diferente: Gohan y Trunks", además de "El ataque del dragón" -personalmente mis especiales/películas favoritos de la franquicia- que al resto de películas. No sólo trata de brindar acción por doquier sino que trata de sustentarse en una trama un poco más elaborada que la de las películas anteriores, fórmula que no suele ser la predilecta de muchos otros shonen de acción. 

La película busca darle un contexto sólido a la historia, para lo cual se remonta al pasado de los personajes como el de Bardock, padre de Gokú. No voy a discutir nuevamente -ya lo hice en otra columna- sobre su reinterpretación, que puede ser del gusto de algunos entre los cuales personalmemte no me incluyo, pero al menos me deja tranquilo el hecho de que muchas cosas no resultaron cambiando del especial animado y que el sacrificio para introducir a un nuevo personaje, la madre de Gokú, era irremediable. 

Pese a ello, lo verdaderamente importante del prólogo o arco inicial es la presentación de personajes como Paragus y Broly, que esta vez se muestran como personajes un poco más interesantes que los planteados en la película "El poder invencible". Paragus tiene motivaciones algo más elaboradas, pero sobre todo Broly ya no se presenta sólo como una bestia descomunal de músculos y poder que lo único que sabe pronunciar es "Kakaroto" y algunos ruidos guturales, sino que, pese a seguir manteniendo una actitud pasiva, es capaz de comunicarse y al parecer, tener sentimientos.

Una de las cosas más rescatables de la película es la reconcepción de Broly como personaje, dejando de ser un "berseker" para ser un personaje con verdaderas motivaciones | Fuente:

Broly ya no es sólo un simple berseker que odia a Gokú por haber nacido el mismo día y haber sufrido por su molesto llanto -incluso hoy sigue sonando ridículo-, sino que es un personaje con motivaciones propias y sentimientos, y cuyo salvajismo es directamente proporcional a su inocencia. Esta reinvención de un personaje que Toriyama originalmente no había creado es quizá uno de los aspectos más relucientes de la película, y por sí sola la hace brillar por encima de "La batalla de los dioses" y "La resurrección de F". 

Además, la inclusión de nuevos personajes como Lemo y Chelye -esta última con una gran actuación de voz de Nana Mizuki en la versión subtitulada-  cuya personalidad los lleva a influir en el desarrollo de la historia, nutre la trama favorablemente y nos da indicios de la influencia que posiblemente puedan tener en la serie cuando ésta continúe, sobre todo en el caso de Chelye. El problema de esto es que se sintió como si se hubiese podido hacer algo más, quizá dedicarle algunos minutos adicionales, para explicar la relación que desarrollan con Broly.  

Como es de suponerse, esta película es secuela directa de los hechos ocurridos en la última temporada de Dragon Ball Super, y tal y como con las cintas anteriores, es probable que los hechos acontecidos en la misma sean recreados nuevamente en la serie. La aparición de Broly, como ya había dicho, no sucede de manera espontánea sino que es motivada por otro personaje muy conocido, Freezer, quien como sabrán los que siguen la serie, ha sobrevivido al torneo de poder. Sin embargo, el rol que éste empieza a tener ha sido una de las más fuertes decepciones que me he llevado de la película.  

No voy a contar más detalles sobre el tema, pero creo que la idea de convertir a Freezer en una suerte de nuevo Pilaf no sólo ha sido absurda -hay un cambio notorio e inexplicable frente a su rol en el arco final de temporada de la serie- sino que le resta peso al segundo acto frente a lo desarrollado en el prólogo. Es cierto que más que un fin, resulta ser un medio, pero desperdiciar de esa manera a un personaje del que uno todavía se podía llevar sorpresas en la serie hasta hace muy poco para convertirlo en el símil de un bufón, es hasta indignante.

La animación de DBS: Broly es como una montaña rusa, no sólo por las emociones sino por sus altibajos 

Quien haya visto la película, podrá dar fe que la pelea principal es quizá lo que mantiene a tope las expectativas de todo aquel que vaya a ver la película y que, felizmente las supera con creces. Naohiro Shintani, quien está a cargo de la supervisión de animación, hace un trabajo notable para hacer de la pelea principal una de las más sorprendentes jamás vistas.

Es su estilo artístico, combinado con un uso más que decente de CGI, lo que le da la espectacularidad a la pelea principal, al punto que muchos de los que estaban en la sala gritaban emocionados ante la inverosímil cantidad y calidad de efectos especiales empleados para la misma. Las técnicas, las transformaciones, el intercambio de golpes... Todo era una delicia para los ojos de los fans, excepto para quienes estamos acostumbrados a ver una destacada labor de animación en otros estudios japoneses.

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Y es que, pese a la soberbia muestra de animación de la pelea principal, lo realizado en el prólogo e inicio del segundo arco -principalmente con los soldados de Freezer que aparecían en segundo plano- evidencia que no hubo esfuerzo de manera consistente en la animación. Las líneas, mucho más suaves en el clímax de la película, resultan angulosas al inicio, lo cual me trajo por momentos a la mente aquellos episodios iniciales de la serie, en los que los dibujos parecían realizados con el pie izquierdo. Es cierto que nada podrá igualar al trabajo realizado a mano, como hace más de 20 años, pero haberme acostumbrado a niveles de detalles como los de Ufotable me hacen ver la animación global de Dragon Ball Super: Broly, como algo que supone definitivamente un avance frente a lo hecho en la serie, pero con amplio margen por mejorar.

Algo curioso es que algunos de quienes vieron la versión doblada de la película, pensaron que el soundtrack de las peleas había sido adaptado para la versión que se proyecta en Norteamérica. La realidad es que no, es el mismo soundtrack de la versión japonesa que muchos vimos subtitulada. ¿Por qué hay gente que pensó eso? 

Todo viene de que Dragon Ball Z, al ser transmitido en occidente, no obtuvo licencias de los soundtrack originales así que decidieron introducir un soundtrack nuevo para reemplazar al anterior -quien no lo crea puede revisar las versiones en inglés de Dragon Ball Z en YouTube- el cual, lamentablemente fue desastroso. Y aunque no ha pasado lo mismo con esta película, el soundtrack de la película ha dejado mucho que desear. Usar tracks en los que sólo se repite el nombre de los peleadores -"Broly, Broly, Broly" es uno de varios casos- me hace preguntarme qué rayos ha pasado por la mente de quienes produjeron la película. Incluso el soundtrack de la serie parece ampliamente superior. 

Un caso diferente es el del sonido de los efectos especiales, que están a la par de la sublime animación de las peleas.

No malinterpreten mis palabras, ya que no podría decir que Dragon Ball Super: Broly es una película mediocre. Ni de cerca. Pero la nostalgia no puede cegarme. Como película cumple, y con menos de lo mostrado podría dejar satisfechos a muchos fans sin problema alguno, pero un buen fan service -los varios easter eggs (referencias) que se ven son un ejemplo- no hace que una película, como producto, sea mejor.

Tiene deficiencias como muchas otras. Algunas pocas incoherencias como la no aparición de varios personajes pese al lugar donde se realizaba la pelea. Pero en líneas generales, y sobre todo comparando con anteriores películas, es al menos un claro avance. Además, la pelea principal es probablemente la mejor producida de toda la franquicia, aunque como fan siempre vaya a preferir la menos grandilocuente pelea de Piccolo contra N°17 en Dragon Ball Z.

Mi mayor consejo es ir a verla sin expectativas, con ojos de fan y sólo de fan, para salir más que satisfecho. Porque si estás acostumbrado a ver animes que en realidad han estado niveles por encima de Dragon Ball, quizá salgas con la misma impresión con la que salí de la sala: de que al final, pudo ser peor.

Calificación Progamer: 3.5/5

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