Los grupos de WhatsApp publicitados en Internet pueden generar riesgos a usuarios | Fuente: WhatsApp

SI usas WhatsApp, posiblemente estés en un grupo. Esta práctica se ha vuelto una constante en todos nuestros círculos sociales, y administran el flujo de mensajes que recibimos todos los días. Esta cualidad ha permitido que hoy consideremos a esta aplicación como una red social, tan o más importante que Facebook, dueña de WhatsApp. Pero hay un detalle que probablemente no sabías acerca de los grupos.

¿Qué es un WhatsApp Group Link o enlace a grupos de WhatsApp? Cada administrador en un grupo de WhatsApp puede crear un enlace de invitación. A diferencia de incluir un miembro mediante agenda telefónica, este enlace puede ser copiado y distribuido en cualquier red social. Es decir, cualquier persona en el mundo puede crear cualquier grupo de cualquier tema e incluir, sin filtro, a cualquier persona. Más claro, no creo que pueda ser el tema.

Aquí viene el problema. Muchos de estos grupos son exhibidos en largas listas de interés en Facebook, blogs y cualquier otra red que permita vínculos activos. Sin embargo, el filtro dentro de ellos ya escapa a esa red. Cada grupo de WhatsApp está limitado a 256 usuarios, lo que tampoco da mucho margen a usuarios nuevos para saber qué ocurre dentro de ellos. Esto, sumado a que las conversaciones son encriptadas de punto a punto, no permite el ingreso de bots u observadores externos para administrar el contenido desarrollado en los grupos.

La empresa de ciberseguridad “Panda Security” ha elaborado una lista de riesgos en el uso de estos grupos públicos, y recomienda no usuarios. “La tecnología no es buena ni mala de por sí. Lo bueno o malo es el uso que se puede hacer de ella. Al igual que WhatsApp es la herramienta de comunicación más usada en el mundo y de una grandísima utilidad para que las personas podamos comunicarnos, los delincuentes la pueden usar para fines deleznables. Es crucial que impere el sentido común y que, al igual que hacemos en la vida real, denunciemos los malos usos de la tecnología”, recomienda Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security.

Uno de los problemas detallados en el reporte es la información personal compartida en los grupos. Al entrar, otorgamos nuestro número de teléfono asociado a WhatsApp, y cualquier otro miembro tiene acceso a esa información. Recordemos que mucha gente comparte foto de perfil, estado, historias y hasta ubicación – si así lo decide – en la red. Exponer un número de teléfono hace más sencillo el trabajo a un delincuente para clonar una línea, y vulnerar la verificación de dos pasos de cualquier red social, una vez que obtiene la contraseña.

Otro tema es el trabajo en malla de Facebook. Cuando tú eres añadido a estos grupos, tu número es visible ante los miembros. Ese numero puede ser guardado en agenda, y usarse para “añadir contactos desde la agenda” y ubicar tu cuenta de Instagram o Facebook. Así, delincuentes pueden iniciar un trabajo de “ingeniería social” e identificar tus zonas frecuentes, tus amistades, el nombre de tus seres queridos, y otros datos que pueden estar asociados a una contraseña.

El otro tema es el tipo de contenido que se comparte en estos grupos, y que puede ser ilegal. Desde un vínculo a una película gratis – que ya puede generar la instalación de un troyano que puede infectar tu dispositivo con malware o ransomware -, hasta contenido pornográfico y de pedofilia, este contenido puede alojarse en tu dispositivo y hacerte a ti, usuario del grupo, responsable de alojarlo y distribuirlo.

Además, existe un riesgo mayor en grupo de WhatsApp para buscar pareja. A diferencia de aplicaciones como Tinder o Facebook Dating, WhatsApp no está preparada para resguardar la seguridad de un usuario a ese nivel. Por ejemplo, una conversación puede borrarse de WhatsApp, pero no puedes borrar un registro de conversación en los servidores de Tinder. Por la naturaleza de las aplicaciones de citas, los sistemas de seguridad y resguardo al usuario son mejores, y actúan en base a ley. En WhatsApp, eso no existe.

En definitiva, “hay que tener sentido común. Al igual que no nos ponemos en medio de la calle a darle nuestro número de teléfono y las fotos de nuestra vida privada a los desconocidos, tampoco debemos hacer lo mismo en Internet”, sentencia Lambert.

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