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Teresa y Joel arman un tremendo laberinto en la embajada francesa a la hora de solicitar la visa. Llegan vestidos estrafalariamente y la funcionaria de la embajada está inicialmente sorprendida pero después totalmente molesta y es entonces que Joel la entera que está en su oficina porque Marsienka es amiga del esposo del embajador. Y siguen haciendo una serie de cosas que sacan de quicio a la funcionaria quien decide llamar al embajador para decirle que no puede permitir que ese tipo de personas ingresen a Francia. Y así, les niegan la visa y pierden el ansiado viaje a París.

La innombrable deja plantado a Manolo que la ha esperado por horas. No llegó al café y tampoco lo llamó. Sale del local y hasta se da una bofetada para entrar en razón. Llega a su casa y le confiesa a su madre lo que ha pasado y que desde ahora para él también ella es la innombrable. Pero entonces recibe un mensaje en su celular en que la innombrable le dice que su mamá está enferma. Manolo duda pero decide llamarla y se entera que efectivamente su exnovia está en una clínica con su madre. Resuelve ir a verla y entonces aparece Socorro. “¿Vas a salir?”, pregunta. “Sí, voy a ver a la mamá de un amigo que está en un hospital, es la madre de un amigo que no conoces”, le responde ante la insistencia de Socorro de ir con él. Finalmente se va solo. “Con tal que no encuentre con la innombrable”, dice la madre de Manolo.

Miguel Ignacio convoca a una reunión de accionistas, es decir a sus hijos y a Isabella y les dice que hay nuevos estatutos y que tiene un plan al respecto.

Débora Dora le dice a Miguel Ignacio que la fiesta se canceló porque ha llegado la madre de una de sus rommates. “Mi amiga Grecia Troncoso ha hecho planes para celebrar el cumpleaños de su madre. “No se preocupe señorita Ordinola, hay que hacer esa reunión de todas maneras”, le dice y eso lo escuchan Fernanda y Nicolás. Al final les dice que tiene una reunión con unos empresarios pero Fernanda le dice que no tiene nada agendado. “Ah, entonces no debe ser tan importante”, les dice y luego decide que solucionará solo la situación.

Viviana llega a la oficina de su novio. “Raúl este es el momento de quedar embarazada”, le propone. “¿Ahora, ahora?”, pregunta el Platanazo. “Ahora”, responde la joven. Y se tiende en el sofá mientras el Platanazo la mira asombrado. “¿Aquí? ¿Te volviste loca?”, le dice. “Pero es que no tengo motivación”, añade. Y entonces Viviana le pone música, yapaga las luces.

Tito lleva a Marisienka en su función de chofer y nota que algo le pasa. “Ya no puedo más… Sebastián me engaña”, le confía. Tito le dice que le hierve la sangre ante la noticia y Marisienka le pide que vaya por una ruta tranquila porque así le puede hablar más cerquita. Eso entusiasma a Tito. Marisienka le cuenta que Sebastián tiene dos celulares y que viaja constantemente a Buenos Aires. “Estoy segura que tiene otra. Y tengo ganas de pagarle con la misma moneda pero no soy capaz de hacer algo así. Además ya no soy una nena. ¿Quién se fijaría en mí?”, dice ella. “Yo, yo, yo, yo creo que usted con solo tronar los dedos podría tener al hombre que quisiera”, le dice Tito y Marisienka empieza a enumerar las características del hombre con el que engañaría a su marido y empieza a describir a Tito que piensa para sí: “¡Se me está mandando!”. En eso llega Pepe con el micro y se acerca a saludar ante la incomodidad de Marisienka.

Miguel Ignacio llama a Lucho y le pide que busque un ambiente para alojar a la madre de Grecia pero Lucho le dice que no hay nada disponible. “Oh, pero cómo no lo pensé antes”, dice de pronto Nachito. Llama a Débora Dora y le propone que su fiesta la puede hacer en su oficina y ella le dice que se trataba de un “pijama party” y Nacho le dice que puede disponer de su despacho. Débora Dora acepta encantada. “Pero invite a todas sus amigas”, le sugiere. “Pero ustedes dos serán nuestros invitados”, dice la secretaria y sale de la oficina. Lucho le recuerda a Nacho que en el edificio hay gente todo el tiempo y que alguien se podría dar cuenta de la fiesta. Entonces Miguel Ignacio se dirige al personal de la constructora a través del sistema de parlantes para darles el día libre a todos los trabajadores sin excepción. Y todos los empleados abandonan felices el edificio.

Manolo llega a la clínica y pregunta por una paciente que está internada. “Vino con su hija, una joven muy bonita que no paraba de llorar. Vino con su enamorado”, le dice la enfermera. “¿Y cómo sabe que es su enamorado?”, pregunta Manolo. “Por lo que vi, tiene que ser su enamorado”, responde. Llega un médico y le dice que puede ir a ver a la paciente. “Ya para qué”, dice Manolo y se va.

El señor Botteri llega a la agencia de Raúl dispuesto a volver a trabajar con él. Y le pregunta a una de las secretarias si no habrá problema en llegar de improviso y la secretaria le dice que no. “No hay otra agencia como esta. Quiero volver a trabajar con M&M. Raúl es un hombre muy serio y profesional”, dice. Y llegan a la oficina de Raúl, abren la puerta y se encuentran a Raúl sin camisa y bailando “sensualmente” para Viviana. Botteri se retira inmediatamente. Y la secretaria le dice que quiso avisarle pero su teléfono estaba descolgado. Raúl trata de alcanzar a Botteri para recuperar la cuenta que tenía con su empresa.

Manolo llega a su casa y está furioso. “Volví a caer”, dice y se da de cabezazos en la mesa. Pero ante el interrogatorio de su madre decide irse.

Marisienka le pide a Tito que la lleve al malecón. “Qué hermoso se ve desde acá. A veces vengo a ver la puesta de sol pero sola. Me siento abandonada, es injusto, tengo tanto amor para dar, tengo derecho a sentirme mujer. Siento que a nadie le importo, perdóneme”, dice y se baja del auto. Y Tito entiende que es una señal de que ella quiere tener una aventura loca. “Yo te la voy a dar”, dice y se empieza a desvestir. Pero aparece un policía cuando ya está en paños menores. “Brevete y tarjeta de propiedad, por favor”, le pide el oficial.