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Grace insiste ante Teresa que planea divorciarse de Nicolás y hasta tiene la sospecha de que él no volverá a Lima y que se quedará en Hawaii. “No quiero que mi hija crezca con un hombre así, que siempre quiere ser el centro de atracción y que nunca me ha dado mi lugar”, dice.

Socorro y Rodolfo ven en la Tv un reportaje que hizo Manolo quien trata de que su madre no lo vea. Resulta que se trata de una entrevista que le hizo a Rubí refiriéndose a ella como una promesa musical. Al final de la nota ocurre algo que Socorro no se esperaba. “¿Eso es todo, no vas a decir nada más?”, se oye decir a Rubí. Manolo no sabe qué decir y entonces ella lo besa. “Tenemos una relación”, dice Rubí mirando muy sonriente a la cámara. “¡Lo logró, esa arpía lo logró! Te atrapó de nuevo”, le dice Socorro a su hijo que se queja de que lo trate como si fuera un niño. Están discutiendo y en eso entra a la casa Rubí saludando a todos. Socorro está muy molesta. “¡Qué hace esta mujer acá!”, exclama. Rubí le trae un regalo a Manolo por haberle hecho el reportaje. Socorro le dice que su hijo no usa colonias y que ella es alérgica. La trata muy mal. “Por qué no lo deja crecer”, le dice Rubí. “¿Para qué, para que te lo lleves? No, es mi hijo y lo quiero”, responde. Finalmente Manolo y Rubí salen de la casa mientras Socorro está muy enfadada y Peter no sabe qué hacer para distraerla.

Joel llega a la oficina de Miguel Ignacio y lo llama rata. Miguel Ignacio llama a seguridad y a Lucifer pero nadie le responde. “Quiero que me pida disculpas, rata”, le dice. Miguel Ignacio le dice que lo suyo con su hija no iba a funcionar y que lo que hizo fue abrirle los ojos. “¿Ah sí? Entonces yo también me voy a dedicar a abrirle los ojos a la gente para que sepan lo rata que es”, le dice Joel. Llega Lucifer y Miguel Ignacio le ordena que saque a Joel de su oficia, asunto que ella realiza. Pero cuando están en el hall, lo suelta. “¿Te gustó la tortita de chocolate que te traje?”, le pregunta. “Puede haber más pero si me das una ayudita”, le propone y le pregunta por la agenda del día de Miguel Ignacio.

Lucho conversa con William y le pide que no se lleve a su hija. Pero William lo invita a almorzar y le quita la cólera que tenía. Reyna recibe una llamada de Lucho. “Cuidado que me espantes al gringo, te mato”, le advierte. “Lo estoy conociendo y parece que no me cae mal el gringo pero quiero que las cosas vayan con calma”, les dice a Reyna y su hija. Reyna le pregunta a Shirley acerca de los gustos de William pero ella le dice que casi no hablaron. “Fue amor a primera vista”, responde. Reyna decide adoptar una estrategia para enamorar más a William y entonces hace que Shirley vista como bailarina de huayno y hasta la hace bailar. “Esto es lo que les gusta a lo gringos. Hija, te vas a vivir en Ohio”, le dice.

Hiro confiesa sus penas de amor a Pepe y Tito y dice que no le ha dicho nada a la mujer que ama. “A ella no le interesa Hiro. Le dije que me iba a parque a hacer mi ritual y ella no dijo nada. No le intereso”, les dice. Pepe y Tito se lo llevan a su azotea y empiezan a preguntarle por la persona de quien está enamorado y se enteran que se trata de Monserrat. Le aconsejan que la aborde directamente y que no use su método de poemas y canciones. Hiro dice ser tímido y entonces le dicen que debe tomar valor y le hacen beber sake a tal punto que terminan embriagándolo.

Miguel Ignacio tiene una cita con sus gerentes y en eso aparece Joel con una guitarra y cantando. “Rata, eres una rata”, le dice mientras Miguel Ignacio llama a seguridad para que saquen al muchacho.

Manolo y Rubí están sentados en una banca del parque y están besándose. Los ve Teresa y justo llega Tito y hace que la bese para que Manolo los vea. Rubí es quien se da cuenta. “¡Ese microbusero está besando a una monja!”, dice. Manolo la saca del lugar. Llegan las mojas que ven lo que está pasando y reprochan a Teresa y le dicen que no es digna de usar su hábito y le quitan el velo. "Y pensar que veníamos a llevarte a conocer el convento pero ahora puedes hacer tu vida de laica”, le dicen y se van.

Joel sigue con su plan de acechar a Miguel Ignacio. Aparece en una obra de construcción disfrazado de rata y desde una parte alta vuelve a cantar. “Rata, eres una rata”, canta y Miguel Ignacio ordena a los obreros a que lo echen. Joel logra escapar. A la oficina de la constructora llega el Daniel Botteri quien desea invertir en la empresa. Le pide a Lucifer que le traiga unos folletos de obras realizadas por la constructora mientras llega Miguel Ignacio. Lucifer tiene los folletos en la mano cuando llega Miguel Ignacio preguntando por Botteri. De pronto se abre la puerta de la oficina y sale Botteri con cara de susto. “¡Rata!”, grita. “No le voy a permitir que me trate así”, le dice Miguel Ignacio. “¡Hay una rata en la oficina!”, dice. Miguel Ignacio entra a su oficina y se encuentra a Joel con su disfraz. “¡Rata, eres una rata!”, le canta. Miguel Ignacio lo saca a empellones de su oficina.

Pepe y Tito llevan a Hiro a la casa Maldini. Y lo dejan en el sofá. Monserrat nota que algo le pasa y le avisa a Francesca. Al verlas Hiro dice que llegó el momento de decir la verdad. El problema es que lo hace en japonés y por lo tanto ni Monserrat ni Francesca entienden una sola palabra. Finalmente Hiro se queda dormido.

Llega la noche y Monserrat que vive pendiente de su Facebook repara que su celular no tiene señal. Sale hasta la sala y en eso recibe un mensaje de Nicolás que le dice que está en Los Ángeles y que quiere que le dé un recado a su nona.

Charo atiende a su padre a quien cree moribundo. Le lleva un caldito pero don Alejo le pide algo más contundente. “No puedes comer demasiado, tienes que cuidarte”, le dice. Llega Joel y pregunta si hay algo de comer. “Sí hijo, ahí tengo un pollito para ti”, le dice y deja a su padre con su caldito. “¡Pollito, yo quiero pollito!”, dice Alejo. Pasan las horas y el padre de Charo se levanta de la cama y va directo hacia la refrigeradora. “¡Pollito, jamón, queso serrano!”, dice y se sirve un sándwich en plena oscuridad y lo come con voracidad.