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Nicolás y Morgana llegan a la casa de los Maldini luego de haber almorzado. Él la ha convencido de que lo lleve a su casa pues debe cambiarse de ropa porque irá al parque a jugar con su hija.

Rubí los encuentra cuando se están despidiendo. “Nicolás, ¿quién es esta?”, pregunta molesta. “Es Morgana, una inversionista”, le dice. “Esta debe ser tu enamorada, no?”, retruca Morgana. “Sí, su enamorada, su enamorada”, dice Rubí y se aleja seguida por Nicolás.

“Menos mal que la tiene controlada”, dice Morgana cuando la pareja se aleja y entonces le pide a Lucho, que hace de chofer, que la lleve a su oficina.